Cualquiera de las 88 agrupaciones de estrellas que aparecen en la esfera celeste y que toman su nombre de figuras religiosas o mitológicas, animales u objetos. Este término también se refiere a áreas delimitadas de la esfera celeste que comprenden los grupos de estrellas con un determinado nombre.
Los Griegos reconocieron y nombraron cuarenta y ocho constelaciones. Muchas de estas constelaciones también fueron reconocidas por los árabes, los egipcios, y babilónicos. A continuación continuamos con otras constelaciones:
TAURUS
Tauro.
Es una constelación del invierno de nuestras latitudes. Digamos que a finales del mes de diciembre, podemos buscar en el cielo las maravillas que nos ofrece. Aparte de esas fechas, ya uno dos meses antes y uno o dos meses después la podemos seguir admirando.
La estrella más brillante de Tauro es Aldebarán que es una de las más luminosas en el cielo Ordenadas por brillo, es la número 13 entre todas las del cielo, lo que le da un número excepcionalmente bajo, dados los miles de millones de millones de estrellas que podemos admirar.
Realmente sabemos que a simple vista, sólo podemos ver 6.000, 3.000 sobre el horizonte y otras 3.000 debajo del mismo plano. Aldebarán, es una estrella muy importante en el cielo. Su magnitud es 0,85 y está de nosotros a 68 años-luz. En otra unidad de distancias que manejamos en Astronomía que es el parsec, está a 21 parsec.
Cerca de Aldebarán, está un grupo maravilloso que se llama las Hyades, que junto con las Pléyades, constituyen los dos más bellos grupos de estrellas que se pueden observar a simple vista.
Las Pléyades, se encuentran situadas cerca del rabo del Toro y constituyen un hermosísimo cúmulo. Sus nombres son: Atlas, Alcione, Merope, Electra, Maia y Taigete. Los nombres de todas ellas, junto con los de sus padres Atlas y Pleione, han pasado a los cielos. Realmente las Pléyades son muchas más. Vistas con telescopio, Galileo contó 36.
Tanto las Hyades como las Pléyades, son dos puntos fascinantes para ser observados, tanto con prismáticos como con telescopios, aunque sean de pocos aumentos.
Las mitología nos habla de Orión que tras cazar y siempre con sus dos perros, descubre un precioso estanque, con una cascada donde ríen, cantan y se bañan las siete ninfas, hijas de Atlas. Orion se acerca al estanque, inquietando a las ninfas. Júpiter se sintió ofendido por esta curiosidad y envió al Toro para cerrarle el paso. En los mapas del cielo, se ve a Orión con su escudo, defendiéndose del ataque del Toro. A las ninfas y a todo el conjunto los puso eternamente en el cielo.
Podemos situar a Taurus, como la constelación número tres del Zodíaco. Por el extremo más occidental de la constelación pasa la Vía Láctea, lo que hace que en esa zona del cielo, haya puntos de gran belleza para observar con telescopio. En particular nos estamos refiriendo a la M 1, nebulosa muy débil que según se lee en algún libro, es uno de los objetos más apasionantes del cielo. Son los restos de una "supernova" que lució en julio del año 1054 y que fue observada principalmente por astrónomos chinos. Parece que en aquellas fechas, brillaba más que Venus. Actualmente se la conoce como la "Nebulosa del Cangrejo". Se ve con magnitud 8,4. Debemos decir que la contemplación visual de una nebulosa decepciona. Hacen falta largas exposiciones fotográficas y grandes telescopios, para descubrir sus complicadas estructuras.
El Sol se encuentra dentro de esta constelacián, desde el 13 de mayo, al 20 de junio (unos 38 días).
TELESCOPIUM
El Triángulo Boreal. Está situada sobre el plano del Ecuador, a unos 30o de declinación media, lo que la hace observable desde nuestras latitudes. Hay en ella tres pequeñas estrellas, que han dado nombre a la constelación completa.
A la derecha de la estrella alfa, podemos admirar el cúmulo M 33 de magnitud 5,7 que está situado a unos dos millones de años-luz.
Naturalmente, en las ciudades con su luz y contaminación es imposible de observar. Si queremos hacerlo, debemos buscar la oscuridad del campo y como hemos dicho en otras ocasiones, noches sin Luna. Son esas noches, en que la Luna se encuentra en "conjunción" con el Sol, o sea, esas mágicas noches de novilunio, en que nos asombramos con el maravilloso cielo estrellado o "cielo profundo".
Si hacemos la experiencia de observar el cúmulo o nebulosa, en los últimos días de noviembre en que la constelación atraviesa el meridiano cerca de la medianoche, podremos encontrarla sin dificultad. Está prácticamente a la misma distancia de Andrómeda es decir a 2,3 años-luz y se le suele llamar "Nebulosa del Triángulo".
TRIANGULUM AUSTRALE
El Tríangulo Austral. Como su nombre indica, está en el cielo situada en el hemisferio austral, es decir debajo del plano del Ecuador. Por tanto y dada su proximidad al Polo Sur, será imposible para nosotros el poderla observar.
La estrella más importante (alfa), tiene magnitud 1,9 pero las demás de la constelación bajan mucho en magnitud. La beta, es de color amarillo y aunque es unas diez veces más luminosa que nuestro Sol, tan sólo tiene de magnitud 3 y lo mismo la gamma.
Al parecer Schiller, "cristianizador" del cielo, dedicó las tres estrellas a honrar a los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob. Este personaje Julio Schiller, fue un monje agustino del siglo XVII. Es conocido por ser autor del Coelum Stellatum Christianum, publicado en 1627. Pretendió cambiar los nombres clásicos de las constelaciones del cielo por personajes y objetos bíblicos, pero no se aceptó este cambio.
TUCANA
El Tucán.Es una constelación dedicada a la familia de aves de grandes picos que viven en las selvas del Amazonas. Lo más resaltable de la constelación, son las famosas "Pequeñas Nubes de Magallanes".
Se debe su nombre a Bayer que la incorporó al cielo en 1603, junto a otras constelaciones que hemos ido citando y que citaremos a continuación. Bayer en 1603, introdujo doce constelaciones, sobre las conocidas en esas fechas y clasificadas en su Uranometría.
Estas constelaciones son Pavo, esta de Tucán, Grulla, Fénix, Pez Espada, Pez Volador, Hidra Macho, Mosca, Camaleón, Ave del Paraíso, Triángulo Austral e Indio.
El nombre de Tucán, refleja el interés de aquella época por las exóticas noticias que aportaban las exploraciones y las noticias de los conquistadores en aquellas tierras de América.
Realmente, las constelaciones que conocemos del cielo, se transmitieron desde muchos siglos atrás hasta el mundo griego. Fue precisamente en la península helénica, donde en el año 137 d. C., se hicieron famosas.
En el Almagesto de Tolomeo, obra basada en el catálogo de Hiparco del siglo I a. C., se catalogaban 48 constelaciones o grupos de estrellas. Son las más conocidas, tanto las del Zodíaco, como las restantes más famosas: Orión, las dos Osas etc...
En la zona de las "Pequeñas Nubes de Magallanes", Herschel, encontró 32 nebulosas. De entre ellas, quizás la más atractiva es la M 104 (del catálogo de Messier).
URSA MAYOR
La Osa Mayor. Es, sin duda, la constelación más conocida del cielo. Cualquier persona a quien preguntemos, nos indicará sin vacilar su posición en el firmamento, que dependerá de la hora en que la observemos y de la época del año que sea, pero sin duda, siempre tendremos a las siete estrellas que forman la constelación sobre el horizonte de nuestras latitudes. Dicho con más rigor, todas sus estrellas son circumpolares.
Aparte de servirnos para localizar a la estrella Polar, podemos utilizar las tres estrellas de la lanza para, siguiendo la curvatura que nos ofrecen, llegar sin ninguna duda a otra estrella importante del cielo, Arturo (estrella alfa de la constelación de Bootes, el Boyero) y si seguimos silueteando en el cielo, llegaremos a Spica (estrella alfa de Virgo).
Las dos estrellas Dubhe y Merak, de la constelación, sirven para localizar a la Polar, prolongando cinco veces su distancia y en la dirección que tienen en el cielo.
La forma de carro que tiene en la actualidad la Osa Mayor, se irá alterando lentamente, debido al movimiento relativo de las estrellas que lo forman.
Dentro de cincuenta mil o cien mil años, la constelación habrá cambiado notablemente.
La estrella alfa, es Dubhe, que es una gigantesca estrella del cielo, 150 veces más brillante que nuestro Sol, con una magnitud 1,79. Tiene una pequeña estrella que le acompaña siempre.
En esta región del cielo, hay varias galaxias importantes. Entre ellas la hermosa espiral M 101, (del catálogo de Messier), que merece la pena observar en noches sin Luna. La estrella sigma es doble y la dseda, de nombre Mizar, es una de las más interesante estrellas dobles que existen.
Tiene una compañera visible a simple vista llamada Alcor. Para ver esta estrella, se necesitaba antiguamente una agudeza visual muy refinada.
En la actualidad, en cambio, ya no es así. La separación entre ambas es ahora de 12¹. Los indios americanos, llamaban a Mizar y Alcor, el Caballo y el Jinete. Alcor, significa "la Prueba" y ya hemos dicho que antiguamente, servía para medir la agudeza visual de las personas, porque aquellas que eran capaces de ver Alcor, es que gozaban de muy buena vista. Hoy día, ya hemos dicho que no es así, sino que cualquier persona la ve sin problema.
Hay una leyenda muy bonita que nos habla de Calisto, esposa de Zeuss y ninfa del bosque, madre de Arcas y reina de la feliz Arcadia. En una ocasión, Juno, esposa de Júpiter, celosa de la belleza de Calisto la convierte en una osa. Un día Arcas, estando cazando en un claro de un frondoso bosque, donde había un pequeño manantial, descubrió a una osa abrevando en él, en la que no reconoció a su propia madre.
Ya con su jabalina apuntando a la preciada pieza, notó que de su interior emergía una cegadora luz que aumentaba su calor, como si fuera envuelto con la piel del animal.
Poco a poco, entre aquella niebla y aquella luz blanca que no le dejaba ver, pudo apreciar como su alma se elevaba, a la vez que subían siete puntos luminosos, en los que la osa se iba transformando.
Así, impidiendo que su hijo matara a su propia madre, e inmortalizando su maravilloso y perfumado amor, los subió Zeuss al firmamento. De esta forma, nacieron la Osa Mayor y la Osa Menor.
URSA MENOR
La Osa Menor. Esta constelación, sabemos que contiene a la actual estrella Polar, por lo que podríamos asegurar que es la más importante del cielo. Es la alfa, situada a 1o del Polo. Todavía durante doscientos años, el Polo se seguirá acercando a esta estrella, hasta quedar a una distancia de 30 min. Desde ese momento se empezará a alejar y dentro de ocho mil años, el Polo estará cerca de la alfa del Cisne (Deneb) y dentro de doce mil en Vega de la constelación de Lira.
Por tanto, la estrella polar, que se llama así porque está próxima al Polo, va cambiando debido a ese fenómeno que citamos tantas veces, denominado "Precesión de los Equinoccios" también llamado "Retrogradación del Punto Aries".
Ya dijimos cómo, ayudándonos de las dos estrellas de la Osa Mayor, Dubhe y Merak, localizamos con mucha sencillez a la Polar, que nos sirve y ha servido desde siempre, para orientarnos en el campo. Esta constelación, lo mismo que le ocurre a la Osa Mayor, es una constelación circumpolar del cielo de nuestras latitudes, es decir que siempre se encuentra sobre el horizonte.
Las dos estrellas más alejadas de la Polar, la beta y la gamma, se destacan del resto en cuanto a brillo. Esta constelación, decíamos en otro libro que recientemente publicábamos, que es atractivo utilizarla para conocer la hora en cualquier instante en el campo. Podemos decir, que el cielo nos ofrece un gran reloj, proporcionado por esta constelación y que podemos utilizar para saber la hora que es con su simple observación.
Siempre he comentado que la suerte que tenemos en nuestro hemisferio, de tener una estrella Polar de tanto brillo como es nuestra polar, la alfa de esta constelación, no la tienen en el otro hemisferio.
Para quien tenga curiosidad sobre la estrella Polar del hemisferio sur, puede leer cosas de ella en la constelación de Octantis, que es la que contiene actualmente a la Polar del Sur. Concretamente esa otra estrella, es la sigma de dicha constelación y apenas se ve a simple vista. Lo mismo que nosotros, nos ayudamos de las dos estrellas de la Osa Mayor, Dubhe y Merak, para encontrar nuestra Polar, en el otro hemisferio, han de ayudarse de las cuatro estrellas que configuran esa constelación enormemente atractiva de dicho hemisferio que es Crux, o "La Cruz del Sur".
Según una leyenda griega, fue el dios Júpiter, quien colocó a estas dos osas en el cielo. Envidiosa la diosa Juno, acudió a Neptuno, rey del mar, pidiéndole que prohibiera a las osas, el placer de bañarse en las profundas aguas verdes de su reino marino, y por esto se dice que siempre se han mantenido alejadas del horizonte del mar.
VELA
La vela. Es como hemos dicho en otros momentos, una de las tres constelaciones en que se desgajó la gigantesca Argo Navis. La Vía Láctea, la atraviesa por su centro, por lo que tenemos grandiosos espectáculos de observación con telescopio.
Recordemos que las tres constelaciones eran Carina (La Quilla) Puppis (la Popa) y esta de Vela.
Fue Lacaille quien pensó en fraccionar esta gran constelación. Como vemos todos sus nombres representan distintas partes del barco.
Lacaille (del que hemos hablado en la constelación de Caelum), conocido astrónomo francés, fue el que en 1752, incorporó varias constelaciones al cielo, entre las que citamos El Escultor, el Horno, el Reloj, el Retículo, el Cincel, el Caballete de Pintor, la Brújula, la Bomba Neumática, el Octante, el Compás, la Escuadra, el Telescopio, el Microscopio y la Mesa.
VIRGO
Virgo. Del 15 de septiembre al 30 de octubre
Es la constelación número siete del Zodíaco, si las empezamos a contar a partir de Piscis, que es como debemos hacer. Estamos insistiendo en que además de este hecho, de que se hayan desplazado por la "Precesión", se ha incluido (por mérito propio) la constelación de Ophiuchus entre las 12 zodiacales y, por ello, hemos de considerar que en el camino del Sol por la Eclíptica, atraviesa trece constelaciones y no doce, como se consideraba antiguamente.
El Sol está en Virgo, desde el 15 de septiembre, al 30 de octubre (unos 45 días). Es la constelación, en la que más tiempo se encuentra dentro de ella.
La estrella más brillante, de Virgo se llama Spica y significa "La Espiga". Suele decirse, que este nombre procede de que cuando Virgo desaparece por el cielo de poniente, es tiempo de cosechar.
Esto no es muy cierto en la actualidad y sí, en cambio lo era hace dos mil años, que es cuando se identificaron los signos o constelaciones zodiacales, con los meses del año.
Actualmente y debido a ese fenómeno que estamos repitiendo ya varias veces, que es la "Retrogradación del Punto Aries" ó como también se conoce la " Precesión de los Equinoccios", todo se ha desfasado y precisamente, en una constelación completa.
Al igual que hay en el cielo un "Triángulo del Verano", formado por las tres estrellas Vega Deneb y Altair, de las constelaciones de Lyra, El Cisne y El Aguila respectivamente, hay otro "Triángulo de la Primavera", que lo forman las tres estrellas Spica de Virgo, Regulus de Leo y Arturo de El Boyero.
Spica, tiene una magnitud de 0,98 y se encuentra de nosotros a unos 275 años-luz.
Hay además de esta estrella, muchos puntos de gran belleza para observar con telescopio y entre ellos debemos citar las nebulosas M 61 y M 84. El plano del Ecuador, atraviesa la constelación prácticamente por su centro. Creemos que es el momento de hablar de este catálogo de Messier.
Carlos Messier, astrónomo francés, vivió desde 1730 a 1817. Impresionado por el eclipse de Sol de 1748, quiso dedicarse a la Astronomía. Se dedicó a la búsqueda de cometas, descubriendo 17, desde 1759 a 1802. Por este éxito, Luis XV le llamó "hurón de los cometas". Para ayudas en su tarea, estableció un catálogo de conglomerados, cúmulos, galaxias y nebulosas para no confundir estos con los cometas y que incluye 103 de los más notables objetos del cielo.
Es más célebre por este catálogo, que por los propios cometas. Se designan por su inicial M, seguida del número del catálogo.
Virgo es una de las constelaciones más alargadas en el sentido del Zodíaco, lo que origina como decíamos antes que el Sol permanezca dentro de ella más de 45 días.
Merece la pena que leamos lo que decimos en la constelación siguiente del paso del Sol por el Ecuador, que realiza el 21 de septiembre y que, aunque en la antigüedad, el Sol en esas fechas se proyectaba sobre la constelación de Libra, ahora lo hace dentro de Virgo.
Se dice que Virgo es el sobrenombre de Minerva, diosa de la sabiduría, una bella diosa de honestidad absoluta, que jamás se la representa desnuda.
VOLANS
El Pez Volador. Las declinaciones de sus estrellas, la hacen invisible desde nuestras latitudes. Está muy cercana al polo sur del cielo.
Es una de las constelaciones que están limitadas solamente, por dos meridianos y dos paralelos por tanto aunque la podemos ver representada de muchas maneras, como en otros casos hemos dicho, si para la representación utilizáramos una proyección Mercator, que es conforme, es decir, conserva los ángulos, estaría representada por un rectángulo.
Para aquellas personas interesadas en estos temas de las proyecciones y desarrollos solamente querría indicarles que aunque en otras ocasiones hemos citado a esta representación Mercator que es un desarrollo cilíndrico conforme (ese es su nombre riguroso), digamos que en ella, se considera un cilindro tangente a la Tierra o a la esfera celeste, a lo largo del Ecuador. Y así como es una representación muy adecuada para zonas cercanas a dicho plano de tangencia, empieza a producir deformaciones que la hacen inadmisible cuando nos alejamos del mismo. Ese sería el caso de querer representar esta constelación en esa representación.
No obstante, como hemos hecho otras veces, para aquellas personas que deseen estudiar algo más profundamente este tema de las proyecciones, les invitaría a consular mi libro Geodesia y Cartografía Matemática, en que se explican los distintos procedimientos para representar zonas tanto del cielo como de la Tierra.
La constelación de Volans, puede ser atractiva solamente para aquellos aficionados a la Astronomía que habiten bien en lugares de nuestro hemisferio, pero con latitudes pequeñas y por descontado para cualquiera de los que habiten en el hemisferio sur.
VULPECULA
La Raposilla. Es la última constelación del cielo, por orden alfabético y también una de las más débiles dadas las magnitudes de sus estrellas.
Siempre comento por lo que para mí tiene de sugestiva la constelación de El Cisne, que debajo de ella está el Aguila que vuela majestuosa. Entre estas dos constelaciones está Vulpecula.
Parece como si cualquiera de los dos animales la hubiera cogido del suelo.
Fue incorporada a todas las del cielo por Bartsch en el siglo XVII y contiene estrellas todas muy débiles. Lo más significativo de la constelación es la nebulosa Dumbbell, o M 27, que muchas veces la vemos fotografiada en libros de Astronomía por su belleza. Su magnitud es próxima a 8, por lo que con unos prismáticos aunque sean de pocos aumentos podemos admirarla.
Ahora que hemos repasado todas las constelaciones del cielo, volver a recordar a la Unión Astronómica Internacional, que se tomó el enorme trabajo allá por los años 1927 de fijar los bordes de las 89 constelaciones como muchas veces hemos dicho que son. Normalmente leemos que son 88, sin embargo hemos repetido más de una vez, que a nuestro juicio, la constelación de Serpens debería contarse como dos, Serpens Caputi y Serpens Cauda, por lo que insistimos que son 89, las constelaciones que nos dan en el cielo ese grandioso empedrado que sirve para orientarnos y preparar nuestras observaciones.
Dado que con esta constelación terminamos, querría añadir que aquel lector que se haya quedado con ganas de leer algo más de alguna de ellas, puede acudir a un libro mío, publicado recientemente que se titula "Todas las constelaciones del cielo" y que lleva como subtítulo "¿Son 12 ó 13 las del Zodíaco"?.
En él figuran todos los datos correspondientes a los bordes de las constelaciones, publicados a raíz de haberse fijado por la Unión Astronómica Internacional.
Es una publicación del astrónomo del Observatorio Real de Bélgica E. Delporte, realizada por la Universidad de Cambridge en el año 1930.
Igualmente figuran en el libro, las coordenadas de las esquinas de cada una de ellas, utilizando bien las fórmulas de la proyección estereográfica meridiana o polar.
Ambas son proyecciones conformes, como lo es la Mercator que hemos citado varias veces, lo que las hace de máxima utilidad para representar constelaciones del cielo, ya que al conservarse los ángulos, las formas que nos definen en el cielo, las estrellas que van configurando cada una son las mismas que vemos en la representación.