A medida que aumenta el poder del hombre sobre la naturaleza y aparecen nuevas necesidades como consecuencia de la vida en sociedad, el medio ambiente que lo rodea se deteriora cada vez más. El comportamiento social del hombre, que lo condujo a comunicarse por medio del lenguaje, que posteriormente formó la cultura humana, le permitió diferenciarse de los demás seres vivos. Pero mientras ellos se adaptan al medio ambiente para sobrevivir, el hombre adapta y modifica ese mismo medio según sus necesidades.
El progreso tecnológico, por una parte y el acelerado crecimiento demográfico, por la otra, producen la alteración del medio, llegando en algunos casos a atentar contra el equilibrio biológico de la Tierra. No es que exista una incompatibilidad absoluta entre el desarrollo tecnológico, el avance de la civilización y el mantenimiento del equilibrio ecológico, pero es importante que el hombre sepa armonizarlos. Para ello es necesario que proteja los recursos renovables y no renovables y que tome conciencia de que el saneamiento del ambiente es fundamental para la vida sobre el planeta. Podríamos ser conocidos como la generación que colocó a un hombre en la Luna, mientras nos encontrábamos de pie hundidos con la basura hasta los tobillos.
La contaminación es uno de los problemas ambientales más importantes que afectan a nuestro mundo y surge cuando se produce un desequilibrio, como resultado de la adición de cualquier sustancia al medio ambiente, en cantidad tal, que cause efectos adversos en el hombre, en los animales, vegetales o materiales expuestos a dosis que sobrepasen los niveles aceptables en la naturaleza. La contaminación puede surgir a partir de ciertas manifestaciones de la naturaleza (fuentes naturales) o bien debido a los diferentes procesos productivos del hombre (fuentes antropogénicas) que conforman las actividades de la vida diaria.
Las fuentes que generan contaminación de origen antropogénico más importantes son: industriales (frigoríficos, mataderos y curtiembres, actividad minera y petrolera), comerciales (envolturas y empaques), agrícolas (agroquímicos), domiciliarias (envases, pañales, restos de jardinería) y fuentes móviles (gases de combustión de vehículos). Como fuente de emisión se entiende el origen físico o geográfico donde se produce una liberación contaminante al ambiente, ya sea al aire, al agua o al suelo. Tradicionalmente el medio ambiente se ha dividido, para su estudio y su interpretación, en esos tres componentes que son: aire, agua y suelo; sin embargo, esta división es meramente teórica, ya que la mayoría de los contaminantes interactúan con más de uno de los elementos del ambiente.
Por primera vez la Asociación Americana del Corazón (AHA) ha obtenido evidencias científicas que demuestran los riesgos cardiovasculares que conlleva la exposición a la contaminación ambiental. Los grupos a los que más perjudica son los mayores, las personas que padecen una enfermedad pulmonar o coronaria, los que pertenecen a un sector socioeconómico bajo y los diabéticos.
Un panel de expertos ha llevado a cabo una revisión de todo lo publicado hasta el momento sobre la contaminación ambiental y las enfermedades cardiovasculares. De esta forma han reunido evidencias "suficientes, consistentes, coherentes y adecuadas" como para concluir que una exposición durante poco tiempo a niveles elevados de contaminación aumenta la mortalidad de enfermos cardiacos; las exposiciones prolongadas reducen varios años la esperanza de vida de las personas y los ingresos hospitalarios debidos a enfermedades cardiovasculares y pulmonares se incrementan cuando hay grandes concentraciones de polución.
Se trata de tres efectos perjudiciales de la contaminación sobre los seres humanos que han quedado demostrados, según explica el documento, publicado en 'Circulation'. Entre las sustancias contaminantes, una de las más dañinas, como indican los autores, es el humo que respiran los fumadores pasivos. Varios estudios muestran que el humo de los cigarrillos es el mayor culpable de la contaminación del aire en los espacios cerrados. Por este motivo, los investigadores consideran que prohibir el tabaco en los lugares de trabajo, restaurantes y bares debería ser una prioridad en todas las comunidades.
El estudio también recoge datos europeos que reflejan que unas 40.000 muertes que se producen cada año en Austria, Francia y Suecia (cifra total entre los tres países), se atribuyen a partículas que contaminan. Otro dato relevante es que las personas que viven cerca de una carretera tienen más probabilidades de morir por una causa cardiovascular que quienes habitan en otro lugar y no respiran a diario las sustancias que desprenden los vehículos.
El doctor Robert Brook, del Departamento de medicina cardiovascular de la Universidad de Michigan en Ann Arbor y autor del trabajo, indica que "los médicos y los pacientes deberían conocer los riesgos derivados de la polución ambiental". Sin embargo, a pesar de los datos negativos, Brook señala también que el riesgo de la polución del aire es pequeño para un individuo si se compara con el impacto de los otros factores establecidos de riesgo cardiovascular, como tener alta la presión sanguínea o niveles altos de colesterol.
CONTAMINACION DEL AIRE
La Tierra está rodeada por una capa invisible de gases, principalmente nitrógeno, oxigeno y dióxido de carbono, llamada atmósfera o simplemente "esfera del aire", que permite la vida de hombres, animales y plantas. Esta deja pasar la luz y el calor del Sol, pero impide el paso de las radiaciones peligrosas que proceden de esta enorme bola de gases incandescentes que gira por el espacio.
Como componente ambiental, se considera al aire como la capa de la atmósfera donde los organismos desarrollan sus procesos biológicos. Se denomina aire puro a la atmósfera que presenta la siguiente composición química: 78% de nitrógeno, 21% de oxígeno, 0.03% de dióxido de carbono, 0.07% de metano e hidrógeno y 0.90% de otros gases.
Hasta la Revolución Industrial, la pureza del aire sólo era alterada por causas naturales, como las erupciones volcánicas. En la actualidad, la actividad del hombre es para la atmósfera como un enorme volcán que no cesa de introducir nuevas sustancias en el aire. Pero existe una gran diferencia entre los gases de las erupciones y los de chimeneas y caños de escape. Estos últimos contienen elementos, en muchos casos extraños, que reaccionan entre sí y con los componentes naturales de la atmósfera, provocando en ésta grandes alteraciones que afectan seriamente la salud humana, la estabilidad del clima y el desarrollo de los ecosistemas.
Desde el inicio de la Era Industrial se desarrollan una serie de actividades sobre la superficie terrestre que provocan grandes cambios entre los componentes atmosféricos.
Estas actividades derivadas de nuestros sistemas de vida y el desarrollo industrial que ello conlleva no solo son mas notables en torno a las grandes ciudades, sino que han adquirido una dimensión planetaria amenazando con cambios climáticos, efectos sobre la salud de los seres humanos, sobre la vegetación y la fauna. Además provocan la acidificación de las aguas continentales y de los suelos de los que todos dependemos.
Es un fenómeno difícil de cuantificar, heredado de generaciones anteriores y al que la población actual contribuye de manera significante incrementando cada día más sus efectos, amparándose en la creencia inicial de que los recursos naturales son inagotables y que la degradación del Medio Ambiente es un mal menor que debe ser soportado por los pueblos en pro de su desarrollo económico.
¿CUÁL ES LA EVIDENCIA EN CONTRA DE LA CONTAMINACIÓN DEL AIRE?
Los científicos estudian los efectos de la contaminación del aire por medio de experimentos en animales, observando los síntomas de voluntarios humanos y examinando los registros hospitalarios y otra información acerca de la salud obtenida de encuestas comunitarias y pruebas de la función pulmonar.
Los daños causados por la contaminación del aire han sido documentados en las tres clases de estudios. La contaminación del aire puede matar, especialmente cuando varias clases de contaminación actúan juntas.
En Londres, en 1952, una "niebla asesina" contamindada con azufre y particulas, cobró unas 4,000 vidas. Las personas con enfermedades pulmonares y cardiacas fueron especialmente vulnerables.
En Estados Unidos, un estudio de la Universidad de Harvard estimó que cada año aproximadamente cinco por ciento de las muertes en la ciudad norteamericana contaminada típica están vinculadas con las partículas ácidas en el aire. Otro estudio de la contaminación por materia particulada estima que decenas de miles de muertes prematuras cada año pueden ser atribuidas a este tipo de contaminación del aire.
La contaminación puede ser un problema grave incluso en niveles relativamente bajos. Estos niveles decontaminación por smog y material particulado han sido vinculados con aumentos en las visitas a las salas de urgencia por parte de las víctimas del asma y otras personas con problemas pulmonares.
Los estudios de niños y personas con asma tienen la tos, sibilancia y otros signos de sufrimiento respiratorio relacionados con los niveles de contaminación por debajo de las normas federales actuales. La American Lung Association considera que varias de las normas federales actuales relativas a la calidad del aire, tales como las del ozono y las materias particuladas, deben ser reforzadas para proteger la salud pública.
¿CÓMO PUEDE PROTEGERSE USTED CONTRA LA CONTAMINACIÓN DEL AIRE?
Los días en que los pronosticadores de las condiciones meteorológicas o la dependencia del control de la contaminación reporten que los niveles de contaminacióndel aire son altos, evite el ejercicio o la actividad agotadora en exteriores. Los ancianos, las personas conenfermedad cardiaca o pulmonar y los niños deben permanecer bajo techo y evitar la exposición al aire en elexterior.
Los deportistas deben reprogramar los ejercicios para horarios en que los niveles sean más bajos, tales como durante la madrugada.
¿QUÉ PUEDE HACER USTED ACERCA DE LA CONTAMINACIÓN DEL AIRE?
Apoye activamente las leyes y reglamentos federales, estatales y locales fuertes que requieran control eficaz de la contaminación del aire. El apoyo público es vital para el éxito de los esfuerzos de control de la contaminación del aire de nuestro país. Sus propias decisiones acerca del transporte y como consumidor de energía y productos también representan una diferencia.
CONTAMINACION DEL AGUA
El agua constituye el 70% de nuestro planeta y se encuentra dispersa en los océanos, ríos, lagos, etc. y en forma sólida, en los casquetes polares. Del total de agua en el mundo, sólo podemos utilizar 0.35% para uso humano. Las principales fuentes de agua utilizable se localizan en los ríos y lagunas, así como en el subsuelo.
En muchos casos, en las zonas altamente industrializadas el agua pura que procede de la lluvia recibe, antes de llegar al suelo, su primera carga contaminante que la convierte en lluvia ácida. Una vez en el suelo, el agua discurre por la superficie o se infiltra hacia las capas subterráneas. Es el agua de escorrentía, que en los campos y en las granjas se carga de pesticidas y del exceso de fertilizantes y en las ciudades arrastra productos como aceites de auto, metales pesados, nafta y detergentes.
El agua es otro de los recursos renovables en peligro como consecuencia de la actividad humana,
quizás porque ocupa las dos terceras partes del planeta, o porque a nuestros ojos aparece siempre como una inmensa llanura de agua que se pierde en el horizonte, los seres humanos seguimos empeñados en creer que el océano es ilimitado y que soportará sin alterarse todo lo que arrojemos en él. Nada más lejos de la realidad. Con su actitud inconsciente, el hombre está amenazando seriamente la función más importante que realizan los océanos: la regulación del clima de la Tierra. El mayor peligro que se cierne, entonces, sobre los océanos es la muerte del fitoplancton, que constituye el motor de un mecanismo denominado bomba biológica encargado de regular en la atmósfera la presencia de oxígeno y dióxido de carbono y de incorporar a este último en las cadenas tróficas.
DEFORESTACION
Las selvas tropicales de nuestro planeta, localizadas principalmente en América del Sur y Central, África Central y el sudeste asiático, sufren diariamente la tala indiscriminada de sus árboles, muchos de ellos con cientos de años de antigüedad; cada minuto que pasa queda arrasada una superficie de selva equivalente a la de un campo de fútbol.
Hay dos razones principales que ocasionan esto. Una es la demanda de madera por parte de ciertos países, que permite a las naciones endeudadas del tercer mundo obtener dinero fácil; la otra es la transformación de los bosques en superficies dedicadas a la agricultura y ganadería. El primer motivo es rentable para quienes lo practican, pero el segundo no; los suelos del ecosistema tropical contienen un alto porcentaje de hierro y aluminio. Al exponerse a la acción del sol y el aire se endurece, y la poca tierra fértil que le queda es arrasada por las lluvias.
Aunque ocupan sólo el catorce porciento de la superficie terrestre las selvas contienen el sesenta por ciento de las especies animales y vegetales vivas del planeta. En ellas hay muchos recursos que podrían ser utilizados por el hombre sin dañar el equilibrio ecológico: desde vegetales comestibles hasta componentes químicos usados en los más diversos campos de la medicina y la industria.
Hay otro tema relacionado con las selvas: el dióxido de carbono. Los países industrializados emiten 2200 millones de toneladas anuales de este gas procedente de la quema de combustibles fósiles, mientras que otras naciones lanzan al aire otros 1300 millones de toneladas por año como subproducto de los incendios masivos de bosques. ¿Y esto qué tiene que ver? Muy simple: además de reducir las emisiones debe llevarse a cabo un plan de reforestación masiva. Si tenemos en cuenta que una hectárea de bosque tropical puede neutralizar unas diez toneladas de dióxido de carbono al año, habría que crear un bosque de tres millones de kilómetros cuadrados, superficie equivalente a las dos terceras partes del territorio de la República Argentina.
Algunos efectos de la deforestación son la pérdida de la biodiversidad por disminución del hábitat, la degradación y pérdida de los suelos, el incremento de la escorrentía y del transporte de sedimentos en los cursos de agua, la reducción de las aguas subterráneas y los efectos adversos sobre el ciclo hidrológico.
El origen principal de la deforestación es la sustitución del bosque por sistemas agrícolas y ganaderos. El corte de madera para leña, los aprovechamientos para fines industriales y los incendios, plagas y enfermedades, contribuyen a la deforestación en menor proporción.
La lista de fauna del país incluye más de 250 especies de mamíferos, más de 664 de aves, 231 especies de reptiles, 88 especies de anfibios y 220 especies de peces de agua dulce. Por lo menos 133 especies animales de agua dulce se encuentran amenazadas o en peligro de extinción, así como especies nativas cultivadas.
Son causas de la pérdida de diversidad la pérdida de hábitat por deforestación, la debilidad en la protección de las áreas silvestres, el aprovechamiento no sustentable de flora y fauna y la contaminación de fuentes de aguas.
CONTAMINACION DEL SUELO
Se define como suelo a toda la capa de tierra que se encuentra suelta, diferenciándola de la roca sólida y de la cual dependen plantas, microorganismos y seres vivos. El suelo está constituido por una gran variedad de compuestos, de los cuales los más importantes son los nutrientes. Pero, además de ofrecernos su riqueza a través de la explotación agrícola-ganadera también es otro de los componentes ambientales que sufre la contaminación, que está dada principalmente por la acumulación de residuos y desechos domiciliarios e industriales, de insecticidas y plaguicidas y por la destrucción de las bacterias benéficas debido a la acción de las sustancias químicas no degradables.
Según estimaciones del Worldwatch Institute, el material de la corteza terrestre que la minería mundial remueve en un año equivale al doble de los sedimentos que arrastran todos los ríos del mundo. A los trabajos de extracción de los minerales metálicos y a su posterior fundición y purificación, hay que añadir los diversos procesos de fabricación en sus múltiples aplicaciones. El resultado es que cada año el hombre vierte en el medio ambiente cantidades de elementos metálicos abrumadoramente mayores que los aportes originales que de estos mismos elementos hace la naturaleza.
Tanta desmesura provoca la incorporación de metales -puros o combinados- a las redes tróficas, afectando tanto a vegetales como a animales. Al ingerir alimentos o respirar aire contaminado, el ser humano corre graves peligros. Los compuestos orgánicos que contienen algunos de estos elementos metálicos atraviesan con gran facilidad las membranas celulares. De este modo el organismo los absorbe a través de las paredes de las vías respiratorias y digestivas, e incluso a través de la piel. Una vez en el cuerpo, los metales se acumulan en diferentes órganos y tejidos, provocando efectos a corto, mediano y largo plazo en la salud del individuo.
En la naturaleza siempre se han generado residuos que mediante un reciclaje natural se han ido eliminando y pasando de nuevo a formar parte del suelo; pero el hombre, debido a su actividad domestica e industrial, ha ido produciendo una serie de desperdicios que no pueden ser descompuestos por procesos naturales como pueden ser los plásticos o los metales entre otros muchos.
Cada año se producen en el mundo más residuos que el año anterior, aunque el mundo industrializado esta muy a la cabeza de esta producción desacerbada debido a las sociedades de consumo en las que vivimos que fomenta esta utilización despreocupada de recursos naturales sin tener en cuenta futuras generaciones.
Además de plásticos y metales depositamos en el medio otro tipo de residuos que son aún más peligrosos por la fuerte contaminación que producen en los acuíferos y los ríos como son algunos residuos industriales, aceites, pinturas, disolventes químicos, metales pesados, o bien en el aire que respiramos, aerosoles, quema de combustibles fósiles, etc.
Todos estos problemas no parecen preocuparnos mucho o bien los vemos como algo lejano, algo de lo que se tienen que ocupar los políticos; pero nada más lejos de la realidad.
SI NOSOTROS NO SOMOS CAPACES DE REEDUCARNOS Y DE EDUCAR A LOS MÁS PEQUEÑOS EN ESTOS ASPECTOS, LAS PRÓXIMAS GENERACIONES VAN A HEREDAR UN MUNDO AÚN MÁS CONTAMINADO, MÁS INJUSTO Y CON UNA CALIDAD DE VIDA DERIVADA DE ESTOS PROBLEMAS AMBIENTALES