ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE PUEBLA
5 DE MAYO DE 1862

CARTA AL MINISTRO DE GUERRA
Fragmentos.


"El ejército francés se ha batido con mucha bizarría; su general en jefe se ha portado con torpeza en su ataque. Las armas nacionales, ciudadano Ministro, se han cubierto de gloria y por ello felicito al Primer Magistrado de la República por el digno conducto de usted, en el concepto de que puedo afirmar con orgullo, que ni un solo momento volvió la espalda al enemigo el Ejército Mexicano, durante la larga lucha que sostuvo…"

Al triunfo del partido liberal, tras la guerra civil de Reforma en 1861, la economía mexicana se encontraba en bancarrota, la deuda externa de México ascendía a más de 82 millones de pesos, las pugnas entre liberales y conservadores continuaban y las Leyes de Reforma impulsadas por Benito Juárez provocaron discrepancias entre la iglesia y el Estado; éstos eran algunos de los muchos problemas que afrontaba el país a mediados del siglo XIX.

Con la finalidad de dar solución a los problemas de la Nación, el gobierno procedió a destinar la mayor parte de los recursos a la reconstrucción del país y suspender de momento el pago de la deuda externa. La suspensión dio a las potencias extranjeras motivo para intervenir en México.

Con el propósito de acordar la justificación de una intervención armada en el país, en octubre de 1861 representantes de los gobiernos de España, Inglaterra y Francia realizaron la Convención de Londres, donde convinieron el envío de fuerzas armadas a territorio mexicano. A principios de enero de 1862, barcos de guerra de las tres naciones se encontraban anclados en la costa de Veracruz. En abril, españoles e ingleses aceptaron dialogar con las autoridades mexicanas y desistieron de sus propósitos intervencionistas, no así los franceses, quienes invadieron el territorio nacional.

Recién firmados los tratados y con el apoyo de grupos conservadores mexicanos, Napoleón III decidió desconocerlos, iniciando así la intervención directa con el desembarco, en costas mexicanas, de sus tropas. El Presidente de la República, Benito Juárez, ordenó entonces a los estados defender la soberanía de la Nación y organizar el Cuerpo del Ejército de Oriente. Sin embargo, tras haber enfrentado pequeñas escaramuzas en El Fortín y en Acultzingo el 19 y el 28 de abril, respectivamente.

El 5 de mayo, el ejército de zuavos, al mando del general Carlos Fernando Latrille, conde de Lorencez, fue parado en seco por las tropas de la nación a cargo del general Ignacio Zaragoza, que parapetadas en los fuertes de Loreto y Guadalupe y apoyadas por elementos de Felipe Berriozábal, Miguel Negrete y Porfirio Díaz, además de indígenas de la región, batieron al ejército francés, uno de los mejores de su época.


Alrededor de mil 500 elementos mexiquenses, agrupados en la brigada de Felipe Berriozábal, fueron a Puebla a defender la soberanía nacional quebrantada por los intervencionistas galos. Varios de esos nobles soldados desconocidos procedían de los municipios de Sultepec, Tenancingo, Cuautitlán, Ixtlahuaca y otros.

De Toluca partió un batallón de lanceros y numerosos voluntarios, constituido por maestros y alumnos del Instituto Literario, entre los que se pueden mencionar a Francisco Granados Maldonado y Felipe Sánchez Solís.

El general Ignacio Zaragoza quedó al mando de la Segunda División de Infantería, quien ordenó al general Miguel Negrete que ocupara los cerros de Loreto y Guadalupe, y formara tres columnas de ataque con las brigadas de los generales Felipe Berriozabal, Porfirio Díaz y Francisco de Lamadrid para enfrentar al enemigo. En la mañana del 5 de mayo de 1862, los franceses emplazaron una columna de cuatro mil hombres hacia el cerro de Guadalupe, y el general Zaragoza mandó desplegar su ejército con el fin de reforzar la defensa.

A mediodía, las tropas mexicanas habían ganado terreno, obstruyendo el paso de las columnas extranjeras, que fueron rechazadas en varias ocasiones; la carga de caballería, situada a la izquierda de Loreto, evitó que se organizara un nuevo ataque. El general Zaragoza, al percatarse del triunfo sobre las tropas invasoras, ordenó que las suyas se retiraran.

Terminada la batalla, el enemigo contabilizaba 476 muertos y 345 heridos; por su parte, los defensores nacionales tuvieron 83 bajas y alrededor de 130 heridos. Para resolver la situación por la vía diplomática, el gobierno mexicano comisionó al general Manuel Doblado, Ministro de Relaciones Exteriores, para que entablara negociaciones con los intervencionistas. Como resultado de éstas se redactaron los Tratados de la Soledad, donde se planteaba el reconocimiento al gobierno de Benito Juárez y el respeto a la integridad y la independencia de México.

Días más tarde informó al Ministro de Guerra, Miguel Blanco, lo siguiente: "Las armas nacionales se han cubierto de gloria, y por ello felicito al Primer Magistrado de la República por el digno conducto de usted, en el concepto de que puedo afirmar con orgullo, que ni un solo momento volvió la espalda al enemigo el Ejército Mexicano durante la larga lucha que sostuvo".

Es así como el heroico Ejército Mexicano defendió la integridad territorial de México, demostrando al mundo entero su voluntad de independencia y soberanía; el valor y la resistencia de las tropas mexicanas quedaron enaltecidas en esa fecha memorable. Esta hazaña del ejército republicano de Juárez causó conmoción al conocerse la noticia en Europa, y hasta los mismos jefes militares franceses tuvieron la honestidad de reconocer la valentía y el patriotismo demostrados por los mexicanos

Pero este no fue el fin de toda la guerra ya que en junio de 1864, un grupo de conservadores marchó a Francia a ofrecer el gobierno al Emperador Francés Napoleón III; ya que este tenía planes de extender el Imperio Francés mandó a Maximiliano de Habsburgo a tomar el trono y formar el Imperio de México. Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota (austriacos) llegaron a la ciudad de México para instalar el Imperio Mexicano y fueron coronados como el Emperador y la Emperatriz de México.

Aunque Maximiliano organizó la administración del gobierno, liberó a los indios de la esclavitud, y desarrolló los recursos naturales del país, no pudo evitar la oposición del pueblo Mexicano. Los republicanos, al mando de Benito Juárez, no aceptaron la intervención extranjera. Se refugiaron en el norte del país y les pidieron ayuda a los californianos y a otras colonias mexicano-norteamericanas con financiamiento y voluntarios para la lucha.

Finalmente, Maximiliano fue derrotado y capturado el 15 de mayo de 1867; fue juzgado por una corte marcial y ejecutado por una escuadra de fusilamiento el 19 de junio en el Cerro de las Campanas con sus generales Miguel Miramón y Tomás Mejía. La Batalla de Puebla simboliza el espíritu de lucha y el amor a la independencia que caracteriza el pueblo mexicano.

Actualmente éste día se celebra realizando ceremonias cívicas, en muchas ciudades se realizan desfiles. En San Miguel de Allende se celebra con una ceremonia cívica en el jardín, grupos de danzantes bailan durantes el día; y también es costumbre representar la lucha de ése día con gente personificada tanto de mexicanos como franceses.