DIA DE LOS INOCENTES

En plena era moderna sobrevive esta tradición convertida en forma de ocasionales bromas algunas inocentes, y otras pesadas para desagrado de algunos. Pero su origen es menos lúdico y tiene más bien tonos sombríos, aunque al seguir los registros de esta tradición en el tiempo se encuentra más de una versión sobre su génesis.

La tradición nace 2000 años atrás en un sanguinario suceso. Días después de que María alumbrara a Jesús, en el portal de Belén, Herodes, advertido por los sabios astrólogos de su reino de que había nacido un niño que sería rey, ordenó matar a todos los varones de Belén menores de dos años, que podrían ser el niño Jesús, el nuevo rey de los judíos anunciado por los profetas.

Al enterarse de que habían llegado a su territorio tres magos de Oriente en busca del Mesías para visitarlo y ofrecerle regalos dignos de un rey, Herodes fue a su encuentro y les dijo que tan pronto lo encontraran se lo comunicasen porque él también iría a llevarle regalos. Cuando los magos se enteraron de las intenciones reales del monarca se fueron de vuelta a su país sin comunicarle nada.

En el Evangelio de Mateo se lee: "Entonces Herodes, cuando vio que había sido burlado por los magos, se irritó mucho, y enviando, hizo matar todos los niños de 2 años o menores que había en Belén y en toda su comarca, conforme a lo que había averiguado con los magos". Sin embargo, hasta hoy no ha sido hallado rastro alguno de matanzas de recién nacidos decretadas por Herodes el Grande.

De otra parte Macrobio, un cronista del Siglo IV después de Cristo, cita el hecho en el libro segundo de su obra 'Saturnales': "Habiendo sabido Augusto que Herodes rey de los judíos, había hecho matar en Siria un gran número de infantes menores de 2 años de edad, y que hasta el hijo mismo de este príncipe había sido envuelto en esta horrible carnicería, dijo, 'más vale ser cerdo en casa de Herodes que hijo".


El origen medieval

Pero, independiente de lo que diga o especule la historia, no hay ninguna relación aparente entre la conmemoración de un día trágico como es el de los Inocentes, con el intercambio de bromas pesadas con que se celebra el día. La explicación puede estar unos siglos más adelante de los trágicos acontecimientos, en plena Edad Media.

Por aquellos tiempos era pasatiempo favorito de sacristanes, campaneros, monaguillos y todos los auxiliares de los templos, hacerse bromas en los templos. Esto ocurría de manera especial el 26 de diciembre, fiesta de San Esteban, primer mártir de la Iglesia. En aquellos días de celebración santoral los jerarcas de la Iglesia toleraban actos que entraban en contradicción con quienes los hacían y el lugar donde se llevaban a cabo. Se llegó al extremo de introducir en el coro una jumenta, para cantar delante de ella poemas y canciones burlescas.

Los descarriados actos comenzaron a causar escozor entre las autoridades eclesiásticas y civiles al punto que decidieron poner fin a este tipo de celebraciones, pero la censura de obispos y concilios no logró acabar con la costumbre. Sin embargo, la tradición sufrió otro duro golpe hacia el Siglo XVI cuando estuvo a punto de desaparecer con el protestantismo, lo cual indujo al clero la necesidad de imponer mayor moderación y dignidad en la casa del Señor.

Pero en medio de lo sagrado, lo profano luchaba por pervivir. En la Europa de la Edad Media se llevaban a cabo unos actos religiosos denominados 'autos sacramentales'. Eran representaciones de la historia sagrada, sobre todo de pasajes de la vida de Jesús.

De dichas celebraciones surgieron los carnavales, expresión que tomó fuerza cuando detrás de los escenarios el pueblo se disfrazaba haciendo parodias de sus gobernantes. El carnaval fue luego un espacio autorizado por la Iglesia para la manifestación de lo pagano, en un periodo que va del 28 de diciembre hasta el segundo martes de febrero, cuando comienza la Cuaresma.


De esta época de jolgorio se desprenden las mojigangas que se definen como fiestas públicas que se hacen usando disfraces extravagantes o ridículos, con los que se representan personas o animales, que mueven a la risa. También significa cualquier cosa ridícula con que alguien se burla de otro. Con el ingrediente de ser una costumbre prohibida, lo cual la hacía más atractiva y tentadora, la tradición llegó al Continente Americano a través de la Conquista y la Colonia.


Durante esta época el pueblo aprovechaba la ocasión para sacarles los trapitos al sol a sus dirigentes. Generalmente la gente usaba el disfraz y se burlaba mediante versos para protestar contra los gobiernos locales y en muchas oportunidades las celebraciones terminaban en motín.

El Día de Inocentes marca en el calendario de la cultura occidental el comienzo del periodo de carnaval. Luego del regocijo religioso del Nacimiento, sigue este desenfreno pagano, una tradición que viene desde el Siglo XI y que se extiende hasta el martes de carnaval, vísperas del Miércoles de Ceniza, que marca el comienzo de la Cuaresma.

La palabra carnaval viene del italiano 'carnevale' (carne y 'levare', quitar). Es la renuncia a la carne, al sexo. Antes de renunciar a los placeres mundanos en la Cuaresma, el pueblo se sacia, como una "preparación para cumplir la prohibición", decía la antropóloga recién fallecida Nina de Friedemann.

El origen más remoto del carnaval está en el culto a Saturno, dios romano de la agricultura. La celebración estaba asociada también con Lúa, deidad de las plagas y la destrucción. De allí surge la confrontación festiva entre el bien y el mal propia de los carnavales contemporáneos. Las saturnales comenzaban el 19 de diciembre; durante siete días toda actividad era suspendida, lo prohibido era permitido, había intercambios de regalos como velas y muñequitos de arcilla. Los esclavos eran libres durante esa semana.

Los carnavales llegaron al continente americano a través de La Conquista. Una vez impuesta la Fe católica sobre los aborígenes que habitaban el Nuevo Mundo, también llegaron las expresiones paganas de los propios europeos, las cuales se sincretizaron, primero con la cultura indígena y posteriormente, con la negra africana. Hoy en día los carnavales son expresiones vitales de nuestras culturas.

La broma o inocentada más usual es recortar un monigote de papel y pegarlo o clavarlo  en la espalda de alguien cercano, que lo lleva sin enterarse, con el general regocijo (inocente, inocente,...). También se gastan bromas telefónicas, se dan avisos falsos o se inventan noticias sorprendentes que siembran la duda y conducen a las risas una vez descubiertas. Es normal que en esta fecha aparezcan en los medios de comunicación falsas noticias,  algunas veces firmadas por un inexistente Inocencio Santos. El día de los Santos Inocentes es es el equivalente latino del anglosajón April Fool's Day.

Con frecuencia, los diarios publican en sus primeras planas falsas noticias, e incluso noticieros y magazines de televisión han institucionalizado el 28 de diciembre para engañar a las personas con información falsa son otras bromas comunes por estos días.

En otras palabras, las bromas de hoy no son otra cosa que las primeras manifestaciones de la alegría profana.

Las saturnales y bacanales derivaron en carnavales, en los que la protesta social y política a través del verso, conserva toda su vigencia.

De este modo ya sabe que las bromas que prepara o las que pueda recibir el día de hoy provienen de una tradición antigua, que a su vez marca el comienzo de un periodo carnavalesco que se celebra en toda la cultura occidental. Así que déjese inocentar.


Celebraciones en el mundo

El investigador nariñense Germán Zarama describe así la manera como en Pasto se celebraba el Día de los Inocentes, tradicionalmente conocido como el día de aguas, por los pastusos: "La ciudad se paralizaba para bañarse colectivamente, en un rito de purificación que obligaba a transeúntes y vecinos, y en el que el juego por grupos, cuadrillas o patas, abría el Carnaval como una forma de participación individual y colectiva en medio del jolgorio de la masa reunida en plazas, parques y esquinas, al calor del aguardiente y la alegría".

En diversas regiones de Venezuela se celebra esta fecha de modo particular. En los estados de Mérida, Trujillo y Portuguesa, se realiza los 28 de diciembre la fiesta de los Locos y Locainas, que comienza con una misa a las 6:00 a.m., cuando los creyentes piden por las almas de los niños muertos a manos de soldados de Herodes y luego, los Locos o Mamarrachos se visten con trajes raídos y sucios, tapando sus rostros con máscaras o pintura para no ser reconocidos. En general, se invierten los papeles: los hombres se visten de mujeres y viceversa, los niños se disfrazan de ancianos y los adultos de niños y todos hacen burlas y chistes acompañados de un conjunto musical.

En Estados Unidos hay un Día de Inocentes en abril, pero tiene un origen distinto al del 28 de diciembre. La fiesta data del Siglo XVI.