"Un Caballero de Cristo es un cruzado en todo momento, al hallarse entregado a una doble pelea: frente a las tentaciones de la carne y la sangre, a la vez que frente a las fuerzas espirituales del cielo. Avanza sin temor, no descuidando lo que pueda suceder a su derecha o a su izquierda, con el pecho cubierto por la cota de malla y el alma bien equipada con la fe. Al contar con estas dos protecciones, no teme a hombres ni a demonio alguno."
Año del señor de 1118. Los cruzados occidentales gobiernan Jerusalén bajo el mandato del Rey Balduino II. Es primavera y nueve caballeros, con Hugo de Payns a la cabeza, y a similitud de los ya existentes "Caballeros del Santo Sepulcro", fundan una nueva orden de caballería, con el beneplácito del rey de la ciudad. Han nacido los Templarios.
El primer Maestre (que no Gran Maestre, como se repite a menudo erroneamente) Hugo de Payns, nació en un noble caserío cercano a Troyes hacia el año 1080. Con una sólida educación cristiana y un habil manejo de las armas, sintió desde muy joven la misma vocación de monje que de soldado. Los nombres de los fundadores son los siguientes:
Hugo de Payns
Geoffroy de Saint-Omer
Andrés de Montbard
Archamband de Saint-Aigman
Payer de Montidier
Godofredo Bisson
Gondemaro
Hugo Rigaud
Jacques de Rossal
Pasaron nueve años en Tierra Santa, alojados en una parte del palacio, que el rey les cedió, justo encima de las caballerizas del antiguo Templo de Salomón (de ahí el nombre de caballeros del Temple o Templarios).
Hugo de Payns y a sus ocho acompañantes, entre los que se encontraba Godofredo de Saint-Audemar, fueron los fundadores en 1118 de la Orden del Temple, asociación religiosa que intentaba armonizar la vida caustral y ascética del monje con la profesión Militar, teniendo por fin la defensa de los peregrinos que llegaban a Tierra Santa.
Es significativo señalar la donación por el Rey Balduino II de Jerusalén como sede para la nueva orden, y de ahí su denominación, de la mezquita blanca de al-Aqsa, del Monte del Templo. Creo necesario indicar que en la época, se identificaba dicha mezquita como el emplazamiento exacto del Templo de Salomón (hoy se sabe que era mucho mayor, y que la mezquita ocupa solamente el atrio de dicho templo), y por ello no es facilmente explicable como a una recién fundada "policía de caminos" tal era la función principal de los Templarios en sus comienzos, se le fuera donado semejante emplazamiento, donde cabían sobradamente varios millares de caballeros, teniendo en cuenta que solo eran nueve hombres.
Un hecho que también contiene una cierta dosis de misterio, es que estos primeros caballeros no admitieron a nadie más en la recién creada orden, durante los nueve primeros años de existencia. Algunas especulaciones relacionan esta decisión con una excavación secreta que llevaban a cabo en los sótanos del Templo, donde pudieron haber buscado el Arca de la Alianza, tarea de la cual solo unos pocos elegidos habrían tenido conocimiento.
Sí pues, parece ser que durante los primeros nueve años, los Caballeros del Temple no hacen otra cosa que proteger a los peregrinos, sobre todo en el peligroso camino del puerto de Jaffa a las murallas de Jerusalén. Sin embargo, a pesar de su valor y abnegado servicio, no consta que participaran en las campañas de los reyes del nuevo reino cristiano desde el fin de la Primera Cruzada, lo que refuerza la hipótesis anteriormente citada y defendida por algunos historiadores, que les tendría ocupados durante largo tiempo. De todas formas, esto sería entrar en el terreno de la mera suposición.
Un siglo más tarde, el historiador Jacques de Vitry, describe de esta extraordinaria manera lo que fue el origen del Temple:
"Ciertos caballeros, amados por Dios y consagrados a su servicio, renunciaron al mundo y se consagraron a Cristo. Mediante votos solemnes pronunciados ante el Patriarca de Jerusalén, se comprometieron a defender a los peregrinos contra los grupos de bandoleros, a proteger los caminos y servir como caballería al soberano rey. Observaron la pobreza, la castidad y la obediencia según la regla de los canónigos regulares. Sus jefes eran dos hombres venerables, Hugo de Payns y Godofredo de Saint-Omer. Al principio no había más que nueve que tomasen tan santa decisión, y durante nueve años sirvieron en hábitos seculares y se vistieron con las limosnas que les daban los fieles."
En 1127, el Maestre Hugo de Payns, una vez obtenida la aprobación de los Templarios por el Patriarca de Jerusalén, preparó un viaje a Roma con el fin de obtener una definitiva aprobación pontificia, y que de ese modo el Temple se convirtiera en Orden militar de pleno derecho. Balduino II, regente de Jerusalén, escribió al entonces Abad de Claraval, Bernardo, para que favoreciese al primer Maestre de la Orden ante la Iglesia.
San Bernardo de Claraval, uno de los iniciadores de la Orden monacal del Císter en Francia, era a sus veinticinco años una personalidad espiritualmente arrolladora, activísimo trabajador, que funda numerosos monasterios, escribe a reyes, papas, obispos y monjes, redacta tratados de teología, está siempre en oración y batallando a los enemigos de la fe romana. Tenía además, dos pariente próximos entre los nueve fundadores del Temple (Hugo de Payns y Andrés de Montbard, que era su tío), por lo que parece probable que tuviese ya noticias de la fundación de la nueva agrupación de monjes-soldados. Así pues, como esta nueva Orden colmaba su propia idea de sacralización de la milicia, recibió con todo entusiasmo la carta del rey Balduino y se convirtió en el principal valedor del Temple.
Por el momento, los Templarios habían recibido de los canónigos del Santo Sepulcro la misma Regla de San Agustín que ellos profesaban, pero el abad de Claraval deseaba algo más próximo y original para sus nuevos protegidos. Lo primero que hizo fue gestionar a favor de su pariente Hugo de Payns y los cuatro templarios que le acompañaban, una acogida positiva y cordial por parte del Papa Honorio II, a quien los fundadores del Temple estaban a punto de visitar en Roma. De acuerdo con la propuesta de Bernardo, en la primavera de 1128, se celebró un concilio extraordinario en Troyes, asisten un cardenal (Mateo de Albano) que preside el concilio como legado papal en Francia, dos arzobispos, (los de Reims y Sens con sus obispos sufragáneos -10 en total-), 6 abades, (los de Vézelay, Cîteaux, Clairvaux -San Bernardo-, Pontigny, Troisfontaines, Molesmes), algunos personajes laicos tales como Teobaldo de Blois (conde de Champaña), Andrés de Baudement (senescal de Champaña) el conde de Nevers y por supuesto una gran cantidad de clérigos del Cister que impulsó las ideas reformistas y cuya asistencia fue altamente positiva para llevar a buen fin la aprobación de la regla, todo ello bajo la presidencia de un legado papal, el cardenal Mateo de Albano.
El hábil abad Bernardo, que de una manera u otra estaba vinculado a la mayoría de los asistentes, expuso los principios y primeros servicios de la Orden, y luego supo responder con prontitud a todas las preguntas que le fueron formuladas. El Concilio de Troyes, tras varias semanas de interrogatorios y deliberaciones, aprobó a la Orden del Temple con entusiasmo, como una especie de institucionalización de la Cruzada. De esta manera quedó establecida "oficialmente" la Orden del Temple. El concilio pidió a los nobles y a los príncipes que ayudasen a la nueva fundación y encargó a Bernardo de Claraval que redactase para una Regla original para los Templarios.
La decisión de San Bernardo fue la de adaptar al Temple la dura Regla del Cister, con arreglo a la cual la Orden militar organizó su vida monacal. Los Templarios, en cuanto monjes en sentido pleno, debían pronunciar los votos de pobreza, castidad y obediencia, más un cuarto voto de contribuir a la conquista y conservación de Tierra Santa, para lo cual, si fuera necesario, darían gustosos la vida.
El extenso recorrido de los cinco monje-soldado por varios reinos después de la clausura del concilio de Troyes fue verdaderamente triunfal. Fueron acogidos con entusiasmo y generosidad desbordantes por reyes, obispos, príncipes, nobles y el pueblo, prácticamente sin excepciones. Las hazañas de los cruzados en Tierra Santa habían inundado de fervor religioso a las gentes de Occidente, y la ayuda al Temple, esa Orden que resumía y concentraba lo mejor de la Cruzada y que estaba avalada por San Bernardo y sus aliados, ofrecía a todos la posibilidad inmediata de participar en la defensa de los Santos Lugares.
Hugo de Payns se dirigió a Anjou y Maine, con gran éxito. Después recorrió Poitiers y Normandía, donde de alguna manera estaba emparentado con los duques gobernantes, así que fue muy bien atendido. Se le concedieron tierras e importantes donaciones de todo tipo, se le permitió hacer una recluta, se le abrieron las iglesias y se le dejó hablar en las plazas. Allí, Enrique I de Inglaterra le comunica que existe gran expectación por conocer al Temple en su país, por lo que el maestre se presenta en Inglaterra y Escocia, de donde consiguió traerse un buen puñado de hombres. Desembarcó en Flandes y llegó a su Champagne natal en enero de 1129, acompañado por gran número de nobles y caballeros que habían tomado la Cruz. Muchos de ellos deseaban ingresar en la Orden nada más llegar a Jerusalén.
Al mismo tiempo, los demás Templarios habían realizado un trabajo semejante regiones de origen. Godofredo de Saint-Omer en Flandes, Payen de Montdidier en Picardía. Hugo Rigaud obtuvo tal acogida en el sur de Francia, que tuvo que encomendar a otro Templario recién iniciado la continuación de su labor en España. Todavía en ese mismo año, los cinco Templarios y su contingente de selectos reclutas descienden entre el clamor de ciudades y pueblos por el valle del Ródano, para embarcarse hacia Jerusalén, donde son recibidos en triunfo en la Casa del Temple, su cuartel general, adonde habían enviado cantidades ingentes de oro y plata, para ir preparando su espléndido despliegue militar en Tierra Santa.
VESTIMENTA
La indumentaria representativa de la orden comenzó a gestarse con la adopción de la Regla del Císter por los templarios, por la cual tomaron el manto blanco característico de dicha orden religiosa. Posteriormente en 1146, el Papa Eugenio III concedió a los Templarios su hábito definitivo, ordenándoles portar, a la altura del corazón, una cruz roja en forma de cruz latina con los cuatro brazos iguales, pero más ancha en los extremos que en el centro de cada brazo, también denominada octogonal o pattée.
Esta cruz roja es el más típico y conocido emblema de los Caballeros del Temple, repetido hasta la saciedad en las imágenes referentes a las cruzadas e incluso incorporado por Cristóbal Colón a la vela de sus naves durante el descubrimiento de América.
La equipación que recibía el nuevo templario quedaba bajo su entera responsabilidad, sin poder compartirla con nadie, ni siquiera la más pequeña de sus prendas. También estaba obligado a cuidar el equipo con el mayor esmero, porque su vestimenta y su aspecto externo siempre debía ser la mejor imagen de su condición de monje-caballero.
Como ropaje personal recibía un par de camisas, el mismo número de calzas y mantos (uno de éstos, el de invierno, provisto de un forro de oveja o carnero), una pelliza, un sayón, una capa, una túnica, un grueso cinturón de cuero, dos bonetes (uno de algodón y otro de fieltro) y un par de zapatos. Para la cama se le proporcionaba un jergón, dos sábanas, una manta ligera o estameña y una manta gruesa. Todas llevaban unas rayas blancas y negras, que eran los colores del Temple, ademas de la cruz roja, que se cosía o se pintaba en el lugar más visible.
El equipo que distinguia a los Caballeros Templarios hacia 1120, poco después de sus formación, estaba compuesto por una cota de mallas y un casco como el que vemos en la imagen de la derecha.
Treinta años más tarde, en 1150, se añadió a la cota de mallas el escudo alargado y la oriflama.
Un siglo después, año 1250, ya se aprecia el cambio hacia la típica armadura del siglo XIII, que incluía el calzado de malla y el yelmo cerrado.
El conjunto superaba ampliamente los 40 kilos y requería un vigor extraordinario para soportarlo y manejarlo con soltura. El caballo también iba acorazado y protegido.
El estandarte del Temple, que portaba un abanderado en las batallas, consistía en dos franjas horizontales: negra y más estrecha la de arriba; blanca, la inferior. Se denominaba Beaussant o "la bella enseña"
Una imagen muy frecuente asociada al Temple es la del sello templario, que muestra a dos caballeros sobre la misma montura, y cuya interpretación habitual dice que representa la pobreza de la orden en sus inicios, si bien diversos autores señalan que podría ser la representación de San Juan y San Pedro, cuyas doctrinas habrían sido abrazadas por la Orden, es decir la doble cruz, latina y griega, que superpuestas dan la de Lorena o patriarcal, usada por el Temple.
Otras teorías sostienen que dicho sello señalaría la relación entre los Templarios y las enseñanzas ocultistas y esotéricas, pues relacionan la palabra "cábala" con "caballo" o "caballería", argumentando que poseen la misma raíz original. Asimismo, destacan la frecuencia de los números cabalísticos en el Temple (como por ejemplo los nueve caballeros en los primeros nueve años) y su obsesión por la dualidad que vendrían representados en el sello, y serían una clave para iniciados. Como se puede ver, hay opiniones para todos los gustos, cosa frecuente al hablar de los Templarios.
CRONOLOGIA HISTORICA DE LA ORDEN
1130- Después del concilio se dedican a recorrer Europa en busca de caballeros y donaciones para la Orden. Consiguen importantes dádivas de la mayoría de las casas reinantes y establecen las bases de las provincias templarias en el continente, Inglaterra y Escocia. Antes de partir hacia oriente, lo que harán en compañía de Fulco de Anjou, que viajaba a Palestina para desposarse con la heredera del reino, Payens nombra a Payen de Montdidier “maestre de Francia” y este último se dirige a París mientras los demás parten a Tierra Santa. El balance de lo obtenido es muy positivo. En hombres, más de trescientos caballeros son los que se embarcan. En donaciones, además del oro se han conseguido los “relief” de importantes feudos y la propiedad de iglesias, derecho de limosnas de determinadas iglesias en días estipulados, granjas y lugares. En prestigio, se puede decir que tanto la iglesia como los poderes seculares conocen ya la nueva milicia.
En ese mismo año, escribe Bernardo de Claraval su “De laude novae militiae” (aunque algunos autores sitúan el texto entre los años 1130-1136). En ese elogio, según dice el mismo Bernardo de Claraval, largamente solicitado por Hugo de Payens, intenta conciliar la idea del monje y del guerrero en una sola persona y a la vez y de forma muy audaz, cruza el umbral de la llamada “guerra justa” en la cual se combate por el bien común a la “guerra santa” en la cual se combate en nombre de Dios.
“Un Caballero de Cristo es un cruzado en todo momento, al hallarse entregado a un doble combate: frente a las tentaciones de la carne y la sangre, a la vez que frente a las fuerzas espirituales del cielo. Avanza sin temor, no descuidando lo que pueda suceder a su derecha o a su izquierda, con el pecho cubierto por la cota de malla y el alma bien equipada con la fe. Al contar con estas dos precauciones, no teme a los hombres ni a demonio alguno. ¡Moveos con paso firme, caballeros y obligad a huir al enemigo de la cruz de Cristo! ¡ Tened la seguridad que ni la muerte ni la existencia os podrán alejar de su caridad! ¡Glorioso será vuestro regreso de la batalla, dichosa vuestra muerte, si ocurriera, de mártires en combate!“.
1136- El 24 de mayo fallece Hugo de Payens. Le sucede Roberto de Craón, llamado “El Borgoñés”, un noble proveniente de Anjou.
Si con Hug de Payens se crea la Orden y se da a conocer entre la nobleza y el clero europeos, con Robert de Craón se consolida, se crea una base sólida y estructura para poder gobernarla con eficiencia. A lo largo de su maestrazgo muestra dotes de líder hábil y diplomático. Tiene la sensatez de renunciar a la herencia de Alfonso I de Aragón y consigue importantes privilegios de la Iglesia.
1139- (29-03) Se promulga la bula “OMNE DATUM OPTIMIM” que fue la “carta magna” de la Orden. En ella, Inocencio II libera al Temple de toda sujeción a la autoridad eclesiástica, excepto la del Papa y concede además otros importantes privilegios:
* Les permite conservar el botín tomado a los sarracenos
* Sitúa la Orden bajo la tutela exclusiva de la Santa Sede, de forma que únicamente dependerá e la autoridad del Papa.
Reseña que la autoridad de la Orden recae en el Maestre y sitúa la “casa capitana” en Jerusalem.
* Estipula que se debe de tener la condición de hermano profeso para ser elegido maestre y que la elección deben de realizarla “todos los hermanos juntos o por lo menos los más juiciosos de entre ellos”
* Prohibe modificar “la regla”. Solamente el maestre, con la venia del capítulo ostentará esa facultad.
* Prohibe que se exija a la Orden ningún tipo de servicio u homenaje feudal.
* Prohibe que los que abandonan el Temple sean admitidos en otras ordenes, salvo con la autorización del maestre o del capítulo.
* Confirma la exención de diezmos y el disfrute de los recibidos, con el consentimiento del obispo.
* Les autoriza a tener sus propios capellanes, quedando estos fuera de toda jurisdicción diocesana. * Concede a la Orden la facultad de construir oratorios en lugares anexionados al Temple, para orar y ser enterrados allí.
1140- Es probablemente el año en que se produjo la traducción de la regla Latina, al francés. Esa traducción se realizó con algunas modificaciones sustanciales:
Se suprime el periodo de prueba o noviciado, excepto para los capellanes.
En su artículo 2º “De los hermanos excomulgados”, el traductor sustituye “ubi autem milites non excommunicatos congregare audient...”, justamente por el texto contrario “Allá donde conocierais que están reunidos caballeros excomulgados, allá os mandamos que vayáis”. Del resto del artículo se evidencia que no se trata de un error de transcripción, sino que el cambio fue realizado con toda la intención.
Los templarios obtienen la ciudad de Gaza y la fortaleza de Safed, en Galilea
1144- La bula “MILITIS TEMPLI” les concede el beneficio de hacer colecta una vez al año en cada iglesia secular.
Cae en manos del Islam, el condado de Edesa, en Tierra Santa. Es el hecho que desencadena la II cruzada.
1145- La bula “MILITIA DEI”, dirigida a los obispos, les notifica la autorización al temple para construir sus oratorios.
1147- Eugenio II asiste al capítulo general de la Orden, en la nueva casa de París, estando presente el Rey de Francia, el arzobispo de Reims y diversos prelados. Se reunieron 130 caballeros de la Orden. En esa reunión, realizada precisamente para preparar la cruzada, es donde el Papa concede al Temple la cruz en el manto, “en el lado izquierdo por encima del corazón”. Los cronistas no dan más detalles de la cruz, salvo que era de tela, cosida en el manto y “... los del temple la llevan sencillamente bermeja...”.
1149- Fallece Roberto de Craon. Le sucede Everardo de Barres, el cual parte para Francia en compañía de Luis VII que asimismo regresa de la cruzada.
1150- De Barres preside un capítulo en París (14-05-1150). Andrés de Montbar, Senescal de la Orden, le escribe una carta anunciándole la muerte de Raimundo de Antioquía y le reclama en Jerusalem.
1151- En lugar de regresar a Tierra Santa, De Barres decide buscar una vida más tranquila y se retira al monasterio cisterciense de Cîteaux. El temple reclama su vuelta en varias ocasiones, sin resultado. Fallece el 25-11-1174 en el mismo monasterio. Bernad de Tremelay es Maestre del Temple. Diversas fuentes citan también a Hugo Jofre como Maestre.
1153- En el sitio a la fortaleza de Ascalón, fallece Tremelay. El nuevo maestre es André de Montbart, de la familia de Bernardo de Claraval.
1156- (17-01) Fallece Andrè de Montbard. Le sucede Bertrand de Banqueford. En este tiempo, el nº de templarios llega a 20.000 y sus rentas a 40.000.000 de francos.
1160- La bula “DILECTI FILII” obliga al clero secular a aceptar la cuarta parte de la donación testamentaria (en lugar de la tercera, como venía siendo habitual), por parte de quienes deseaban ser enterrados en cementerios templarios.
1163- Queda estructurada la organización de la Orden, a través de los “Retraits”. Constaban de 675 artículos y se agregaron a la “Regla” de la Orden. Definían la vida conventual y el estado jerárquico, regulaban los capítulos, la elección de Maestre, y los castigos y penitencias para las violaciones de la regla. Asimismo fijaban la forma de admisión de los aspirantes.
1169- Es elegido Maestre Felipe de Mailli (o de Naplusia).
1171- Se produce la renuncia del maestre F. De Mailli. Es elegido Odón de Saint Amand, que había sido mariscal del Reino de Jerusalem. Este último fue hecho prisionero por Saladino, en Sidón y muere en cautividad, en Damasco en 1179.
1179- Es Maestre, Arnoldo de Torroja. Que había sido Maestre de Cataluña y Aragón.
1181- El Papa amonesta a templarios y hospitalarios por sus continuas rencillas y luchas internas.
1185- Fallece Arnoldo de Torroja y le sucede Gerard de Ridefort.. Es posible que entre los dos fuera Maestre Frai Terrico.
1187- El sultán Saladino derrota a los cruzados en la batalla de Hattin. Mueren en la contienda 200 templarios. Se pierde la ciudad de Jerusalem.
Cae San Juan de Acre. El Temple se instala en Chipre. Gregorio VIII llama a la III Cruzada.
1189- (04-10) Muere G. De Ridefort intentando reconquistar Acre. En manos cristianas, en Tierra Santa quedan unicamente Tiro, Tripli y Antioquia.
1190- Es Maestre Robert de Sable, natural de Anjou.
1191- Reconquista de Acre. Los Templarios vuelven a su establecimiento principal.
1192- (05-04) El Temple abandona el castillo de Nicosia y toda la isla de Chipre.
1193- Muere R. De Sablé. Gilbert Erail le sucede. Había sido Maestre de Provenza.
1198- Ponce Rigaldo Maestre. Había sido Maestre de España.
1200- La red de establecimientos dentro de Europa proporciona servicios financieros fiables, honrados y eficaces a los gobernantes, incluso a los reyes de Inglaterra y Francia.
1201- Felipe de Plaissiez es Maestre.
1208- Inocencio III hace reproches al Temple.
1209- Guilaume de Chartres, Maestre.
1210- El Temple ataca el castillo de Khawabi, de la secta de los assasins.
1218- Se entrega a la 0rden el Châtel Pélegrin.
1219- Muere Chartres en Damieta. Le sucede Pierre de Montaigú, que fue preceptor de Jaime I, en Monzón.
1229- La 0rden se enfrenta a Federico II que intenta sin éxito tomar Acre.
1230- (1230-1235) Estatutos jerárquicos (usos y costumbres).
1232- Armand de Perigoud, Maestre. Negocia con el sultán de Damasco la restauración del culto cristiano en Jerusalem.
1244- Richard de Bues, Maestre. Muere Armand de Perigoud y 312 caballeros en la batalla de Herbiya. Perdida definitiva de Jerusalem.
1247- Guillaume de Sonnac, Maestre.
1249- (06-06) Batalla de Damieta.
1250- Batalla de"Mansurah". Luis IX y el Temple sufren una impresionante derrota.
En la retirada muere de Sonac (05-04) Le sucede Reinaldo de Vichiers, preceptor de Francia y Mariscal de la Orden. La temple tiene 20.000 miembros.
1256- Muere Vichiers. Thomas Berard Maestre.
1257- (1257-1267) Consideraciones (ceremonias).
1267- Profesa Jacobo de Molai.
1271- El sultán de Egipto, Baibars captura el Krak de los Caballeros, de la Orden del Hospital.
1272- Muere Bérard. Le sucede Guillaurne de Beaujeu.
Entre los dos es posible que fuera Maestre Wilfredo de Salvaing.
1274- El concilio de Lion intenta la unión entre templarios y hospitalarios.
1285- Es coronado Felipe IV, rey de Francia.
1287- Se pierde Trípoli.
1291- Se pierde San Juan de Acre, ultima ciudad cristiana en Tierra Santa.
De Beaujeu muere en el combate. Thibau Gaudín le sucede.
1294- (¿1292/1296?) J. De Molay es Maestre.
1299- Expedición templaria a Egipto.
1303- Se pierde la isla de Rouad, frente a la fortaleza de Tortosa.
1304- Conclave de Perusa. Surgen las primeras acusaciones contra el Temple.
1305- (14-11) Clemente V (Beltrán de Got) es coronado Papa en Lyon.
Propuestas del Papa para unificar las ordenes militares.
1306- Clemente V ordena venir desde Chipre a J. De Molay.
1307- A primeros de año llega De Molay a Paris. (14/09) El Rey de Francia envía a los jueces cartas selladas con la orden de arresto de los templarios por “presunciones y violentas sospechas” originadas por la “denuncia” de Esquieu de Floryan. (14/10) Se difunde en Paris el manifiesto real y se ejecuta la orden de arresto. La acusación es de apostasía, ultraje a Cristo, ritos obscenos, sodomía e idolatría. (19/10 al 24/11) Se procede a los interrogatorios. De los 138 interrogados, 36 mueren por torturas. (27/10) Clemente V protesta ante Felipe de Francia por el arresto. (22-11) La bula PASTORALIS PRAEMINENTIAE, de Clemente V ordena a los príncipes cristianos que arresten a los templarios. El cambio de actitud se debe, acusaciones.
1308- (25/3) El rey de Francia convoca los Estados Generales y exige que los templarios sean condenados. (26/5) Felipe El Hermoso se desplaza a Poitiers para entrevistarse con el Papa. (27/6 al 1/7) 72 templarios comparecen ante Clemente V. El Rey mantiene la custodia de los bienes, pero la de las personas pasa a la Iglesia. (12/8) Se nombran comisiones eclesiásticas bajo la autoridad del obispo de cada diócesis.
1309- (8/8) Abre las sesiones la comisión eclesiástica de París, un año después de su constitución. (26/11) Comparece ante la comisión J. De Molai. 1310- (11 de mayo)Concilio provincial en Sens- 45 templarios revocan sus confesiones, son acusados de "relapsos". Son quemados al día siguiente.
1311- (5 de junio) la comisión episcopal da por terminados sus trabajos, coincidiendo en que no se puede condenar a la Orden sin haber oído públicamente su defensa. (16-10) Apertura del Concilio de Vienne.
1312- (20-03) Felipe se persona en el Concilio de Vienne.
(22/3) supresión sin condena. Vox in excelso. En Escocia no se promulga dado que el Rey Robert de Bruce estaba excomulgado. (2-5) La bula Ad Providam distribuye los bienes del Temple.
1313- Bulas papales para que los reconciliados fueran recibidos en monasterios. 1314- (18/03) Sentencia contra Molay y signatarios.
En
esa fecha, fueron colocados Jacobo de Molay (maestre), Godofredo de Charney
(maestre en Normandía), Hugo de Peraud (visitador de Francia) y Godofredo de Goneville (maestre de Aquitania) encima de un patíbulo alzado delante de Notre-Dame, donde se les comunicó la pena de cadena perpetua. Pero cuando estaba dando comienzo la ceremonia, y mientras los delegados pontificios leían los crímenes y herejías, los máximos representantes de la Orden, los cuales ya llevaban siete años en prisión, se adelantaron para dirigirse abiertamente a las gentes de París, y fue Jacobo de Molay el que exclamó: "¡Nos consideramos culpables, pero no de los delitos que se nos imputan, sino de nuestra cobardía al haber cometido la infamia de traicionar al Temple por salvar nuestras miserables vidas!"
Así habló el último maestre del Temple, con voz alta y firme, ante los cardenales, frente a los representantes del rey y delante de las gentes. Los "arrepentidos" habían dado un vuelco total a la situación. Todo París no hablaba de otra cosa y se había provocado un escándalo que no podía ser tolerado. Incluso se temió el estallido de un motín.
Aquel mismo día, con la puesta de sol, se alzó una enorme pira en un islote del Sena, denominado Isla de los Judíos, donde los cuatro dirigentes fueron llevados a la hoguera. Según se cuenta, antes de ser consumido por las llamas, Jacobo de Molay convocó al Rey y al Papa ante el tribunal de Dios para antes de que transcurriera un año, con las palabras "Dios conoce que se nos ha traído al umbral de la muerte con gran injusticia. No tardará en venir una inmensa calamidad para aquellos que nos han condenado sin respetar la auténtica justicia. Dios se encargará de tomar represalias por nuestra muerte. Yo pereceré con esta seguridad".
(19/03) Muere en la hoguera Molay y Charnay.
Cuenta la leyenda, que en la misma pira crematoria, Jacques de Molay proclamó su inocencia y la de la Orden, y emplazó ante el «Juicio de Dios» al Papa Clemente V al cabo de un mes y al Rey Felipe el Hermoso en el plazo de un año. El Papa murió a los cuarenta días y el Rey en ocho meses.
En las demás provincias del Temple las reacciones fueron diversas siendo que en ningún caso se llegó a la violencia de Francia. En Aragón, por el concilio de Tarragona, fueron absueltos pasando a diversas órdenes, principalmente a la de Montesa como asimismo en Castilla-León. En Portugal, el rey Dionis creó una nueva orden y se les permitió pertenecer a la misma (Orden do Cristo); en Alemania, en que por el sínodo de Maguncia se dictó sentencia absolutoria, los caballeros se dispersaron siendo acogidos en su gran mayoría por la orden Teutónica; en Italia se entendió la inocencia de la Orden pese a haberse utilizado tortura en las confesiones; en Inglaterra se condenó a los templarios a guardar penitencia (concilio de Londres), pero no hubo violencia y en Escocia nunca llegó noticia alguna de la disolución de la Orden ni condena para los pertenecientes a ella.
A la suspensión de la Orden, se produce un reagrupamiento de los Templarios en dos niveles: Aquellos cuya pública actividad es conocida y vinculada a otras órdenes militares, y aquellos que intentan mantener la estructura original de la Orden en la clandestinidad.
A la larga es esta última decisión la que permite la supervivencia de la Orden del Temple hasta nuestros días.
Indudablemente hay un período oscuro que dura un par de siglos en que los Templarios deben defender su tradición en secreto.. Pero la Orden subsiste, dadas circunstancias indubitables en la historia universal, como es el periodo de los descubrimientos gracias a la cartografía y la experiencia en la navegación de los Templarios, la persistencia ininterrumpida de la Orden en Escocia, cuya fuerza se manifiesta en su apoyo a la dinastía Jacobita, en defensa de su independencia y ya en el siglo XVII, en Francia, con la formación de la "Garde Eccosse" organizada para la protección del Rey de Francia.
La clandestinidad termina con la proclamación de los Estatutos de 1705 y el Maestrazgo de Luis Felipe de Orleáns.
De aquí en adelante la Orden ya no se oculta y son notables los hechos históricos y sociales de grande y menor envergadura en los cuales se encuentran envueltos los Templarios, como su evidencia en la Revolución Francesa, en el Imperio de Napoleón I y en el de Napoleón III, la independencia de Grecia y, por último, su participación en la resistencia para la liberación de Francia durante la II Guerra Mundial. Son algunos de los hechos destacables a lo largo de casi 700 años.
Paralela a la actividad social de la Orden, se desarrolla durante todos estos siglos un gran impulso cultural y científico-cultural. Los Templarios llevan a cabo una vida silenciosa dedicada al estudio y perfección de la vida espiritual, tanto individual como colectiva. Sus consecuencias se conocen a través de las diversas obras y trabajos que los eruditos reconocen como una seria contribución a la base cultural de la humanidad.
Hoy la Orden se encuentra fuerte y bien establecida, pudiéndose destacar a través de Prioratos, Encomiendas y Preceptorías que se extienden desde el sur del Pacífico -Grandes Prioratos de Australia y Nueva Zelanda- hasta el norte y sur de América y prácticamente toda Europa desde la línea del Oder-Neisse hacia Occidente. Constituye una fuerza espiritual, moral, intelectual y social en todos los países donde se encuentra.
Por último, cabe destacar y repetir que la existencia de todos los grupos templarios vinculados a la O.S.M.T.H. se encuentran legalmente organizados de acuerdo con la legislación nacional de cada país.