Henry Ford nacio en Dearborn, Michigan, en el año de 1863, en el seno de una familia de origen irlandés. En su juventud se mudo a la ciudad de Detroit en busca de trabajo. Fue jefe de mantenimiento en una fábrica de la Edison Company, y aunque se le exigía disponibilidad las veinticuatro horas del día, tuvo algo de tiempo para dedicarle a sus investigaciones.
Ford se entusiasmo mucho cuando los alemanes Daimler y Benz lanzaron al mercado los primeros automóviles en 1885, Ford estaba muy interesado por ese maravilloso invento y estaba decidido a construir sus propios autos.
Sus primeros prototipos fueron un fracaso. No fue sino hasta 1903 con su tercer proyecto empresarial: la Ford Motor Company, que tuvo el éxito que lo meteria en la historia, fundada con una modesta inversión inicial de 28.000 dólares. El proyecto consistía en fabricar automóviles economicos orientados hacia la clase media; hasta entonces el automóvil había sido un objeto de lujo fabricado artesanlmente destinado a un público muy limitado por su costo prohibitivo. Con su modelo T, Ford puso el automóvil al alcance de las clases medias, logrando que se consumiese masivamente; Su modelo T no solo altero drásticamente los hábitos de la gente, tambien la fisonomía de las ciudades.
La clave del éxito de Ford estubo en sus procedimientos para reducir los costos de fabricación: la producción en cadena. Inspirado en los mataderos de Detroit, a base de correas de transmisión y guías de deslizamiento se iba desplazando automáticamente el chasis del automóvil hasta los puestos en donde se realizaban en él las tareas encomendadas, hasta que el coche estuviera completamente terminado. El sistema de piezas intercambiables, abarataba la producción y las reparaciones gracias a la estandarización del producto.
La producción en serie era una apuesta arriesgada, pues requeria de una demanda capaz de absorber su masiva producción; las dimensiones del mercado estadounidense ofrecían un marco propicio, pero además Ford evaluó correctamente la capacidad adquisitiva del hombre medio estadounidense.
Dividida en una sucesión de tareas mecánicas y repetitivas, la tecnica y habilidad artesanal del obrero dejaba de tener valor, y se podía aprovechar mejor la mano de obra no calificada de los inmigrantes que arribaban masivamente a Estados Unidos.
La reducción de los costes permitió a Ford elevar los salarios que ofrecía a sus trabajadores muy por encima de lo que era normal en la industria estadounidense de la época: con su famoso salario de cinco dólares diarios se aseguró una plantilla satisfecha y nada conflictiva, a la que podía imponer normas de conducta estrictas dentro y fuera de la fábrica, vigilando su vida privada a través de un «Departamento de Sociología». Los trabajadores de la Ford entraron en el umbral de las clases medias, convirtiéndose en consumidores potenciales de productos como los automóviles que Ford vendía.
El éxito de ventas del autmovil Ford modelo T, de cual se vendieron unos 15 millones de unidades, convirtió a Ford en uno de los hombres más ricos del mundo, Fiel a sus ideas sobre la competencia y el libre mercado, no intentó monopolizar sus hallazgos en materia de organización empresarial, sino que intentó darles la máxima difusión; en consecuencia, no tardaron en surgirle competidores dentro de la industria automovilística, y pronto la fabricación en cadena se extendió a otros sectores y países, abriendo una nueva era en la historia industrial.