Su nombre original era Jean-Louis Lebris de Kérouac, descendiente de canadienses francófonos. No aprendió a hablar inglés hasta los seis años.
Jack Kerouac pronto destacó en el equipo de fútbol americano de su escuela, ganando una beca para la Universidad de Columbia en Nueva York. Pero debido a una lesión en su pierna y una discusión con su entrenador se frustró su carrera y se enroló en la marina mercante.
En este sentido, las experiencias de Jack London o Hemingway influyen en la toma de esta decisión. Al comienzo de los años cincuenta se marcha a Nueva York y luego a San Francisco, vagando de un lado a otro como el resto de la denominada "generacion beat", como Allen Ginsberg y William S. Burroughs.
Pasó varios años tratando de encontrar un estilo propio, al que finalmente llamó prosa espontánea o "kickwriting". Cuando le preguntaban acerca de sus opiniones respecto de la escritura, no se esforzaba en hacer diferencias entre la prosa y la poesía. Sostenía que sus ideas se aplicaban tanto a uno como otro género, la espontaneidad como método traspasaba los límites de las formas de la escritura. Le gustaba decir que cuando estaba trabajando en una novela cada párrafo era un poema dentro de un extendido texto que flotaba en el mar de la lengua inglesa.
Dentro de esta nueva forma de vida la droga se convierte en uno de los ingredientes fundamentales a la hora de plasmar sobre el papel las experiencias vividas. Kerouac se hace portavoz de este nuevo estilo de vida y traslada esta filosofía a su novela "En el camino". En 1958 publica "Los subterráneos". En estos años alcanza un éxito inconmensurable, La fama acabó con el tímido alocado de Kerouac, que tenía la costumbre de presentarse borracho a las entrevistas para intentar superar el difícil trance de explicar la mística de las novelas que había escrito muchos años atrás y nadie se había atrevido a publicar. Murió a los 47 años debido a su cirrosis.