Nikola Tesla


Nicola Tesla nació en 1857 en el pequeño pueblo de Smiljan, en Croacia, en el seno de una familia de origen serbio. Su padre era sacerdote ortodoxo y su madre una analfabeta apasionada por la poesía. Desde pequeño, demostró tener una prodigiosa memoria y una igual afinidad por las ciencias humanísticas. Por lo que sus padres, decididos a apoyarlo en alcanzar su maximo de su potencial, lo matricularon en el Instituto Politécnico de Gratz y más tarde a la Universidad de Praga, en donde se graduó de ingeniero. Tuvo su primer trabajo en la sucursal parisina de las empresas Edison y luego en Estrasburgo, Austria, en donde, en sus horas libres, desarrolló el primer motor de inducción.

En 1884, con sólo 4 centavos en sus bolsillos desenbarco en los Estados Unidos para buscar fortuna en Nueva York donde gracias a una carta de recomendación de un amigo mutuo comenzó casi de inmediato a trabajar en los laboratorios de Thomas Alva Edison en donde terminó de desarrollar muchos de los trabajos sobre los que el máximo inventor norteamericano trabajaba sin éxito desde hacia muchos años. La capacidad inventiva de Tesla y los celos profesionales de Edison hicieron que la relación entre ambos terminara con el despido de Tesla.

Asi que Tesla comenzó a reunir fondos para armar su propio laboratorio. Allí desarrolló el primer sistema de corriente alterna (AC), una forma mucho más sencilla y segura de utilizar la electricidad que el método continuo propuesto por Edison.

Un año más tarde, George Westinghouse, un magnate del negocio de la electricidad, compró esta y otras patentes a Tesla, que le sirvieron para crear el imperio empresarial Westinghouse que sigue siendo hoy en dia uno de los mayores del mundo. El sistema de corriente alterna de Tesla sirvió para que esta empresa ganara la llamada “guerra de corrientes” entre la energía propuesto por Edison: basada en la energía continua y la de Tesla. fue Westinghouse quién apoyó a Tesla para instalar la primera planta de corriente alterna en las cataratas del Niágara durante 1895, que sirvió para proveer de electricidad a un millón de personas en la ciudad de Buffalo.

Hacia mediados de la década de 1890 empezó a anunciar que un nuevo sistema que desarrollaba le permitiría entregar energía eléctrica a millones de hogares en forma gratuita o a un precio casi imperceptible, sin necesidad de utilizar ningún tipo de cable.

Desde entonces los grandes industriales de la electricidad que lo habian apoyado comenzaron a temerle, hasta que, Tesla tubo que detener sus experimentos por falta de patrocinio.

En 1899 la empresa de electricidad de Colorado Springs, acepto proveerle con energía sin costo. Allí, comenzó a trabajar en una torre de transmisión de energía de 60 metros de alto denominada “la bobina de Tesla”, con la cual pretendió demostrar que podía proveer de electricidad a una gran cantidad de aparatos sin necesidad de cables transmisores. Su primer experimento fue un éxito. 200 lámparas de luz se encendieron a 40 km. de distancia de la torre. Estos principios son los mismos que hoy permiten la transmisión inalámbrica que utilizamos en un control remoto o en un teléfono celular

Durante el año 1898, Tesla demostró en pleno Madison Square Garden un prototipo de barco no tripulado guiado a control remoto.

Entonces se produjo un extraño incidente que marcó el comienzo de su mala fortuna. Un experimento de transmisión de energía hizo volar a todos los generadores de la compañía de electricidad de Colorado Springs, y sus dueños, enfurecidos, lo echaron inmediatamente. Con cada vez mayores problemas financieros, Tesla se vio obligado a recurrir en 1900 al multimillonario J. P. Morgan. Tesla le vendió un proyecto para crear un sistema de transmisión de datos a distancia y sin cables que abarcaría todo el planeta. Morgan, que vio la posibilidad de acceder a un virtual monopolio del sistema de comunicaciones, le dio 150.000 dólares para desarrollar sus inventos y un predio en Long Island donde instaló el laboratorio de Wardenclyffe.

Pero el entusiasmo de J.P. Morgan iba en disminución ante la falta de resultados concretos para exhibir. La gota que colmó el vaso fue la conversación que tuvo una noche de farra Tesla con el millonario; el inventor, con unas copas encima, le confesó que el plan de transmisión de comunicaciones era en realidad un proyecto para transmitir electricidad sin costo a los hogares norteamericanos. Al día siguiente Morgan cortó todo apoyo a Tesla. Ésta fue la última oportunidad que tuvo para demostrar que era capaz de hacer realidad el proyecto de electricidad gratuita y sin límites.

Los inversores se negaron a apoyar a Tesla debido a la mala prensa que venía teniendo desde hacia algunos años. Desde que comentó a un grupo de periodistas que “había logrado captar señales de radio provenientes de un lugar en el espacio, probablemente el planeta Marte”, En otra oportunidad dijo poseer un rayo capaz de crear ondas de frecuencia capaces de “partir a la tierra en dos como una manzana”. los reporteros comenzaron a calificarlo como un “científico loco”.

Tesla debió recurrir al gobierno para tratar de financiar sus ideas. Basándose en los experimentos de la “bobina de Tesla”, presentó un proyecto para construir un artefacto capaz de lanzar un rayo electromagnético a miles de millas de distancia “capaz de derribar una flotilla de 1000 aviones a 400 kilómetros de distancia”. Corrían los primeros años de la primera guerra mundial y Tesla vio entonces la oportunidad de sumarse al rearme de los Estados Unidos. También presentó una serie de planos para construir lanchas torpederas a control remoto, asegurando que de haber contado con ellas durante la guerra contra España, Estados Unidos hubiera ganado en solo una tarde sin perder un solo hombre.

Las propuestas de Tesla fueron ignoradas, pero el inventor recibió un pedido de la Armada Alemana para desarrollar un sistema de propulsión eléctrico, que se supone fue la base para los motores que utilizarian los submarinos alemanes en la segunda guerra mundial. Pero el ingreso de Estados Unidos en la guerra obligo a Tesla a cortar su relación con los alemanes pues corria peligro de ser acusado de traición.

Por medio de una carta, se dirigió al entonces presidente Wilson revelando poseer un rayo capaz de destruir grandes extensiones de tierra. Denominó a su invento “el rayo de la muerte”. De acuerdo con su carta, ya había logrado resultados concretos que demostraban el enorme poder destructivo de su arma y ponía como condición para su entrega que fuera utilizado solamente con fines defensivos. La carta fue recibida por un secretario de la presidencia y nunca llegó a su destino. Se especula que su rayo, debido a errores en sus cálculos, fue el culpable de la devastadora y todavía inexplicada explosión que sacudió a la zona de Tunguska, en Siberia, Rusia, donde cerca de 3.000 kilómetros cuadrados de bosque fueron barridos por una explosión equivalente a la de una bomba atómica de 50 megatones. Nunca se dio una explicación convincente al suceso, ya que jamás se encontraron restos de algún meteorito, cráter u otro factor capaz de explicar semejante devastación.

Más tarde Tesla propuso un haz de ondas electromagnéticas para detectar aviones y submarinos a distancia, pero su eterno competidor, Thomas Edison, recomendó desechar la idea por inviable. Años más tarde los británicos desarrollaron el sistema y lo denominaron radar, el que, luego, fue adaptado para operar en las profundidades y sirvió para desarrollar los sonares modernos.

Condenado a ser tratado como un marginal de las ciencias, Tesla acabó sus años amargado y tratando de subvencionar sus experimentos con lo poco que recibía de múltiples patentes desarrolladas a lo largo de su prolífica carrera. Pero la suma de la envidia y las burlas le impidieron recuperar el prestigio y el respeto de los que gozó al principio de sus días.

En un último intento por aportar con sus inventos a la humanidad, envió reproducciones de los planos de su “rayo de la muerte” a los gobiernos de Estados Unidos, Francia, Rusia y del Reino Unido, con la idea que con semejante poder destructivo en manos de todas las potencias se lograría un equilibrio capaz de traer una nueva época de prosperidad y paz a la humanidad. Noticias recientes indican que ninguna de las potencias que recibieron los planos del “rayo de la muerte” dejó de tomar en serio al invento de Tesla. Estados Unidos fue el primer país en presentar en público un rayo acelerador de partículas (principio desarrollado por Tesla en la década de 1920) como parte de su esfuerzo por crear un sistema de defensa antimisiles basado en el espacio durante la epoca de la guerra fria.Además, ese país estudia la posibilidad de lograr un control sobre el clima basandose en los experimentos de Tesla para transmitir energía a distancia. Rusia pareciera poseer un rayo electromagnético cuyos efectos son muy similares a los que Tesla describe que puede provocar su rayo. En 1987, el líder de la ultraderecha ruso, Valentín Shirinovsky, amenazó a occidente con utilizar “el rayo de la muerte” capaz de destruir todas las fuerzas de la OTAN que operaban contra serbia durante la crisis de los Balcanes. Una ironía del destino quiso que el ruso amenazara con usar el arma en la tierra que vio nacer a su inventor.

Enfermo debido a su continua exposición a intensos campos electromagnéticos, Tesla murió durante 1943 tratando en vano de aportar con sus ideas al esfuerzo norteamericano para derrotar la maquinaria bélica del eje. Ese mismo año, la Corte Suprema de los Estados Unidos falló a favor de Tesla al indicar que las patentes presentadas por el serbio eran décadas anteriores a las de Marconi y contenían todos los principios teóricos necesarios para desarrollar la radio. Al día siguiente a su muerte todas sus notas y los aparatos de sus laboratorios fueron retirados por agentes del gobierno y hasta la fecha continúan protegidos por el secreto de estado.