Los Mayas eran grandes matematicos. Operaban con el sistema vigesimal(nosotros usamos el decimal). conocían ya el concepto del número cero, algo que en el mundo occidental no se alcanzó hasta el año 700 d.c., en que los europeos lo adquirieron de los árabes, quienes a su vez la tomaron de los indios, a quien se lo habían enseñado los "dioses". Su utilización permite la realización de operaciones aritméticas, algo que no permitía, por ejemplo, la numeración de los romanos.
Usaban un sistema se construye con rayas y puntos como "taquigrafía" para contar. Un punto representó uno y una barra representó cinco. En nuestro sistema decimalpor ejemplo, 32 está formado por 3*10 +2. En el Maya sistema, éste estaría 1*20 +12, porque usaban el 20 como base, y escriben los números de abajo hacia arriba.
Debido a las necesidades propias de un pueblo totalmente agrícola, se vieron obligados a observar los astros que afectaban la siembra.
Se sabe que varias ciudades dispuecieron edificos que fungieron como verdadero observatorios y nos han legado calculos asombrosos por su exactitud, como por ejemplo el ciclo solar que lo establecieron en 365.2420 días. y el ciclo lunar en 29.53086 días.
El año gregoriano actal mide 365.25 días; y algunos otros calendarios establecen un sistema de 27 o 28 días para el ciclo lunar.
Hoy día los cientificos por medio de satelites, computadoras, calculo de preseción e intgración; e intersección optica laser, han calculado que el año solar es de 365.2422 días, y el ciclo lunar es de 29.54059 días lo que se traduce en que los mayas calcularon la preseción del año solar con 3900 %más exactitud que las culturas europeas y la preseción lunar con 15833 % , más exactitud que cualquier otra cultura del mundo.
Su interés primodial, en contraste al de los astrónomos "occidentales", estaba en el paso Zenital, es decir cuando el Sol atravieza la atitud Maya. En una base anual el sol viaja a su solsticio del verano hasta la latitud de 23 grados y 20 minutos norte, la mayoría de las ciudades Mayas se localizan al sur de esta latitud, lo que significa que podrían observar el sol directamente sobre la cabeza durante el tiempo que el sol pasaba encima de su latitud. Éste pasó dos veces un año, aproximadamente con un espació de 34 días alrededor del día de solsticio. (Entre el 21 y 22 de junio)
Entre el 15 y 16 de Mayo.
Entre el 25 y 26 de Julio.
Los Mayas podría determinar fácilmente estas fechas, porque durante el medio día local, los objetos no proyectaban ninguna sombra. Las observaciones del Paso Zenitale son posibles sólo en los Trópicos y esto era totalmente desconocido para los conquistadores españoles quienes descendieron en la península de Yucatan en el siglo XVI.
Venus era el objeto astronómico de mayor gran interés. Se piensa que los Mayas le daban tanta o más importancia que al Sol. tenía un efecto psicológico en los Mayas y otras culturas Mesoamericanas, se ha mostrado que los Mayas cronometraron algunas de sus guerras basaron en los puntos estacionarios de Venus y Jupiter.
El pensamiento Maya se enfocaba tambien en el Sol y lo observaron, En Chichen-Itza durante el ocaso del sol la serpiente de luz sube arriba por el lado de la escalera de la pirámide llamado "El Castillo" en el primer día de Primavera y equinoccio del Otoño.
En el Arte Maya esta representada la Ecliptica como una Serpiente de Dos Cabezas. La ecliptica es el camino de el sol en el cielo, que esta marcado por las constelaciones de estrellas fijas. Aquí la luna y los planetas se pueden hallar porque se limitan, como la Tierra, a la orbe del sol.A esto se le llama también el zodíaco y son las constelaciones visibles en la ecliptica.
El calendario maya no era menos complicado. Una intrincada combinación de números, nombres de dioses para cada uno de los veinte meses, y una segunda relación de 18 meses de veinte días daban por resultado una designación para cada día del tipo: 4 Ahau 8 Cumhu, 5 Imix 9 Cumhu, 6 Ik 10 Cumhu, que serían tres días consecutivos. Son necesarios 18.980 días para que vuelva a repetirse una combinación, lo cual supone 52 años, que es el ciclo del calendario maya.
Los mayas operaban con dos calendarios simultáneamente: el Tzolkin o año sagrado, año de los dioses, y el Haab, o año terreno necesario para conocer las estaciones del año y de la agricultura. Un ciclo del calendario maya puede tener 52 años terrenos con 365 días o 73 años deíficos con 260 días.
Para ajustar la duración de su calendario a la órbita real de la tierra (lo que nosotros hacemos añadiendo un día cada cuatro años), los mayas añadían trece días cada 52 años, para restar después 25 días cada 3.172 años. Esto daba por resultado el calendario más preciso del mundo.
Todos los calendarios tienen, necesariamente, un día cero desde el que parten. Después de muchos estudios y discusiones científicas, parece haberse establecido ese día para el calendario maya en el 11 de agosto de 3114 a.C.
Las distintas teorías oscilan en un plazo de 5.000 años para dicha fecha, pero todas coinciden en una cosa: que en esa fecha 0, no existía el pueblo maya. Algunos expertos afirman que es una fecha ficticia; otros, no se pronuncian. Von Däniken sugiere la hipótesis de que dicha fecha pueda ser la de la llegada de los dioses a la tierra. Una vez más, que cada cual juzgue por sí mismo.
Una teoría del doctor S. Kiesslling, de Aquisgrán, pretende explicar la finalidad de este complicado sistema de calendario. Según los glifos mayas, en el ciclo de tiempo sagrado (de 52 años terrenos o 73 deificos) ciertos dioses con nombres intrincados aparecían diez veces por el firmamento, y cada 52 años se temía el retorno de esas "espantosas criaturas". Esto es, una vez cada 5,2 años. El profesor Kiessling estudió las órbitas de nuestro Sistema Solar y descubrió que dicha fecha corresponde exactamente al periodo de rotación del llamado Planeta X.
Entre las órbitas de Marte y Júpiter existe una gran brecha en la que sólo existe el llamado Cinturón de Asteroides (más propiamente debería ser el Cinturón de Planetoides). Suponiendo que fuesen residuos de un antiguo planeta, éste habría dado una vuelta alrededor del Sol en 5,2 años, y ese sería el tiempo necesario para que dicho planeta volviera a estar en la situación óptima para un viaje desde él hasta la Tierra.
Y ese día, los mayas temían el regreso de los dioses.
Erich Von Däniken defiende, asimismo, que el año deifico de 260 días correspondía al año natural del planeta origen de los "dioses", que lo mantuvieron para regir sus existencias a la vez que se familiarizaron con el de la Tierra para, lógicamente, poder adaptarse a la vida en el nuevo planeta.
Según él, dichos visitantes podrían ser oriundos del llamado Planeta X, o haberlo utilizado como base para establecer una nave nodriza. O también podría haber desaparecido antes de su llegada, y ellos utilizar como base algún planetoide de tamaño suficiente. Los códices Mayas describen detalladamente determinados fenómenos que bien podrían corresponder al efecto sobre nuestro planeta de la explosión del cinturón de asteroides. Análogos a este relato existen muchos otros en la casi totalidad de las civilizaciones antiguas, incluido el diluvio universal del credo cristiano. (Su tratamiento podrá ser objeto de posteriores artículos en esta revista).
En Palenque se descubrieron ciclos mensuales de hasta 1.247.653 años. En palabras de Von Däniken: "Esos portentosos ciclos no tienen ya nada que ver con la Historia de la Humanidad. Los lapsos de centenares de miles y millones de años están reservados a los dioses".