CONSTELACIONES (3a. parte)

Cualquiera de las 88 agrupaciones de estrellas que aparecen en la esfera celeste y que toman su nombre de figuras religiosas o mitológicas, animales u objetos. Este término también se refiere a áreas delimitadas de la esfera celeste que comprenden los grupos de estrellas con un determinado nombre. Los Griegos reconocieron y nombraron cuarenta y ocho constelaciones. Muchas de estas constelaciones también fueron reconocidas por los árabes, los egipcios, y babilónicos.  

En 1928, la Unión Astronómica Internacional (UAI) fijó los límites de las 88 constelaciones del firmamento; doce de las cuales, corresponden a la eclíptica y que se conocen como las del zodiaco.  Parte de la constelación de Ophiuchus se halla en la eclíptica, de modo que son trece las constelaciones de la eclíptica. Hay, por tanto, 29 constelaciones que están entre la eclíptica y el polo norte celeste. Y 49 constelaciones que se hallan entre la zona de la eclíptica y el polo sur celeste.

Los nombres de las constelaciones se dan en latín, porque el latín era el idioma fundamental en la época en que se formalizaron los nombres. Los nombres usados por los Griegos, los egipcios, y la gente fueron traducidos a latín. Por la conveniencia, los civilizaciones antiguas nombraron las constelaciones con ciertas figuras que tenían una cierta similitud con los animales, hombres o mujeres legendarios o mitológicos.

 

ANDROMEDA

Hija de Cassiopea. Durante el otoño y el invierno, podemos elevar nuestra mirada al cielo, y encontraremos a Andrómeda. La veremos además casi pasando por el cenit. Toda la zona de Andrómeda es muy bella para la observación telescópica. En ella está la famosa M 31 o "Gran Nebulosa de Andrómeda", visible a simple vista. Con unos prismáticos se puede ver su forma de óvalo alargado. Está de nosotros a 1,5 millones de años-luz y ya era conocida por los astrónomos de la antigüedad.

En el año 1924, Hubble, comunicó a la Unión Astronómica Internacional, que se trataba de una galaxia espiral de dimensiones 180.000 años-luz. La magnitud de la nebulosa es de 3,4, por lo que podemos verla a ojo desnudo, dado que sabemos que un ojo con agudeza visual normal llega a ver estrellas hasta la sexta magnitud. La estrella más brillante de la constelación o sea la alfa, es una de las cuatro estrellas del llamado cuadrilátero de Pegaso. Su nombre es Sirah y tiene una magnitud de 2,1 estando situada a una distancia de 120 años-luz. Observada con telescopio se desdobla en dos y es una de las dobles más hermosas del cielo con una compañera de color azulado de magnitud 5,1 situada a una distancia de 10" de la primera.

Podemos decir que hay casi libros enteros dedicados a hablar de la M 31. Suele ser motivo de decoración para muchos carteles y libros. Se comenta que allí donde apenas se ve una pequeña y débil mancha de luz en el cielo, hay nada más y nada menos que 200.000 millones de estrellas.

Andrómeda era hija del rey Cefeo y de Casiopea, constelaciones situadas en el cielo no muy lejos. Casiopea ofendió al rey Neptuno afirmando que su hija Andrómeda era más bella que cualquiera de sus ninfas marinas. Para vengar el insulto, fue enviado por Neptuno un monstruo o gran ballena, Cetus, cuyas estrellas están debajo de Piscis.

La leyenda añade que nada pasaría, si se ofrecía a Andrómeda como ofrenda al monstruo marino. Andrómeda fue encadenada a una roca esperando su triste destino. De repente el sonido de un gran viento llegó a los oídos de Andrómeda, pensando que era el monstruo Cetus. Sin embargo lo que oía eran las alas de un gran caballo volador Pegaso, el cual llevaba en su espalda a Perseo que la salvó de la muerte.


ANTLIA

La máquina neumática. Era un aparato que se utilizaba para elevar las aguas. Esta constelación se encuentra en el hemisferio austral. También alguna vez se ha traducido Antlia, como "La burbuja de aire". Es muy difícil de ver por la posición que tiene en el cielo.

Desde todos los lugares situados debajo del plano del Ecuador, o sea con latitudes negativas, sí es posible localizarla, aunque es una constelación que no tiene excesivo interés. Se la conoce sólo desde 1679, en que Royer la incorporó al cielo junto con otras muchas del hemisferio sur.


APUS

El Ave del Paraíso. Está situada muy cerca de la constelación de Octans, donde se encuentra el Polo Sur del cielo.

La constelación la incorporó Bayer, en 1603 a todas las del cielo del sur. Juan Bayer, nació en Rhain (Baviera) y ejerció de abogado en Augsburgo. Es autor de un gran obra Uranometría, que se publicó acompañada de una colección de mapas celestes, en los que empleó por primera vez las letras del alfabeto griego, para designar las estrellas según su brillo. Es el primer mapa en que figuran las nuevas constelaciones que rodean el Polo Sur celeste.

En todas las publicaciones anteriores a esta obra, no figura esta constelación, dado que su posición en el cielo es muy cercana al Polo Sur, lo que justificó el que fuera desconocida para los antiguos astrónomos. Ya hemos dicho que está limitada por Octans, que recordemos es la constelación en que se encuentra situada la zona del Polo Sur del cielo. Además de esto, todas sus estrellas son de muy baja luminosidad, Ninguna tiene magnitud menor de 4, salvo la más brillante que alcanza la magnitud 3,83.

 

ACUARIO

El Aguador. Podemos asignarle el número trece, entre las constelaciones del Zodíaco, empezando por Piscis que es la primera. El Sol se encuentra dentro de Aquarius, desde el 16 de febrero, hasta el 11 de marzo (unos 23 días). Se encuentra situada bajo Pegaso y es una constelación muy grande, aunque apenas hay estrellas brillantes dentro de ella.

Tenemos en la constelación, una grandiosa nebulosa muy famosa que se conoce como la "Nebulosa de Saturno", pero es una lástima que no sea visible a simple vista, ya que tiene de magnitud 7,2 y sabemos que las últimas estrellas que un ojo humano, con agudeza visual normal, solo alcanza a ver la magnitud 6. La constelación, simula un hombre echando agua sobre la boca de un pez, situado bajo él en el cielo.

En la primera constelación Piscis y en todas las que hemos ido citando, hemos hablado de las magnitudes de las estrellas más importantes de cada constelación. Decíamos en aquella primera, que en algún momento explicaríamos lo que representan las magnitudes y vamos a hacerlo ahora. Parece una paradoja pero es así, cuanta mayor es la magnitud de una estrella, menos se ve. Una estrella de magnitud 3, brilla menos que una de magnitud 1. Desde siempre, las estrellas se han ordenado según su brillo aparente, llamando a las más brillantes de 1a. magnitud, a las siguientes de 2a., de 3a. etc.. Las últimas que se distinguen a simple vista son las de 6a. magnitud. No hay una relación fácil entre las magnitudes, pues para tener un brillo equivalente al de una estrella de 1a. magnitud, se necesitan 2,54 estrellas de 2a. magnitud, 6 de 3a., 16 de 4a., 40 de 5a. y así sucesivamente. Digamos con más rigor, que una estrella de 1a. magnitud, brilla tanto como 100 estrellas de la última que percibe un ojo humano, es decir de la 6a. magnitud. Esta relación nos da la escala de magnitudes.

La mitología nos habla de que en Egipto se pensó que las inundaciones del río Nilo, eran producidas por el Aguador, al meter su jarra en el agua. El que Acuario fuera, o no popular, dependía mucho de dónde vivían los pueblos antiguos. Era adorado en las tierras secas, en que la lluvia era rara y escasa y, sin embargo, en otras zonas le culpaban de las inundaciones que arruinaban las cosechas.

 

AGUILA

El Aguila. Con las líneas que perfilan en el cielo, las estrellas que forman la constelación de El Aguila, podemos identificar sin ninguna duda, la figura de ese bello animal que vuela bajo el Cisne y los dos sobre El Escorpión. Sobre una de las alas de El Aguila atraviesa la Vía Láctea, proporcionándonos si la observamos en una noche sin luna, bellísimos puntos de observación con telescopio.

También podríamos comprobar que el plano del Ecuador, pasa prácticamente por el centro de ella. Altair, que es la estrella más brillante de la constelación, o estrella alfa, significa en su traducción del árabe el águila voladora. En orden de brillo entre todas las estrellas del cielo, ocupa el duodécimo lugar. Tiene una magnitud de 0,77 y está situada a 16 años-luz de nosotros. Precisamente esta estrella junto con Vega en Lyra y Deneb en el Cisne, configuran en el cielo, lo que se conoce como "el Triángulo del Verano".

Basta elevar nuestros ojos al cielo, no sólo en esa estación del verano, sino también en el otoño y el comienzo del invierno, para que encontremos esas tres estrellas tan brillantes que, además siempre hemos dicho, nos ayudarán a encontrar la estrella Albireo, de la que tanto hemos hablado en la constelación de El Cisne. En efecto en el centro de gravedad del Triángulo del Verano está Albireo. Altair es doble. Tiene una compañera que se mueve a 165" de la principal y es de magnitud 10. Digamos con la mitología, que encima del arquero (Sagitario), vuela El Aguila. Claramente está marcada por una corta línea, con tres brillantes estrellas, donde la mayor llamada Altair está en el centro.

Una de las más deliciosas historia de la mitología es una historia de amor. Se trataba de dos enamorados: él "el Boyero" y ella "la Hilandera". El padre de la novia, los dejó en el cielo y les permitió encontrarse solo una vez al año, siempre que pudieran cruzar el gran río, es decir, el camino de Santiago o la Vía Láctea. Cada año, en la séptima noche de la séptima luna, podían hacer esto gracias a sus amigas las urracas, que formaban un puente de plumas, para que ellos pudieran pasar sobre él. Luego al día siguiente, las urracas volvían a tierra y se rompía el hechizo.

 

ARA

El Altar. Está situada esta constelación debajo del Escorpión. Hasta el siglo XVII, época en que se realizaron los grandes descubrimientos, no se incorporó a los catálogos estelares. La zona de Ara, contiene algunas estrellas comprendidas entre las magnitudes 3 y 4.

Los antiguos quisieron simbolizar en esta zona del cielo un altar de sacrificios, pero curiosamente lo dispusieron invertido para los observadores boreales, con la base dirigida hacia el norte y las lenguas de fuego relampagueando hacia el sur. Las dos estrellas más brillantes de la constelación la alfa y la beta, se encuentran situadas casi sobre el mismo meridiano y separadas unos 5o una de la otra. Como ocurre en alguna otra constelación del cielo, aunque sólo en casos muy raros, las magnitudes de ambas no se corresponden al orden en que las letras griegas asignan cada una, es decir que la más brillante es la beta, pues tiene de magnitud 2,8 y en cambio la alfa tiene magnitud 2,95. Aunque son muy parecidas las magnitudes de ambas estrellas, es claro que la más brillante es la beta y la siguiente es la alfa, cuando debería ser al revés.

 

AURIGA

El Cochero. La estrella más brillante, es Capella, que significa "macho cabrío". Es amarilla como nuestro Sol y es la sexta estrella en orden a su brillo o magnitud, entre todas las del cielo. Su magnitud es 0,08. El tamaño de Capella es 75 veces el de nuestro Sol. Está de nosotros a una distancia de 14 parsec.

El "parsec" es aquella distancia a la que debe encontrarse una estrella, para que se vea la distancia Sol-Tierra (150 millones de kilómetros), bajo un ángulo de 1". Ninguna estrella está tan cerca de nosotros como para que esté a un parsec. En general, a ese ángulo bajo el cual se ve la distancia citada desde la estrella, se le denomina "paralaje anua".

La constelación es atravesada en parte por la Vía Láctea y por tanto, hay en ella varias nebulosas estelares y cúmulos. Son interesantes, el M 36 y el M 38 (del catálogo de Messier). No podemos dejar a Capella sin decir que es una estrella doble, aunque más bien podemos afirmar que es cuádruple, ya que tiene, además de una compañera muy próxima, otras dos estrellas muy débiles, bastante más alejadas. Alguna vez hemos leído que el espectáculo que nos ofrece Capella, podría asimilarse, a la escala correspondiente, a dos esferas de 35 y 20 cm de diámetro, separadas entre sí 3 metros y a estas dos, les acompañan dos pequeñas bolitas de 2 cm de diámetro, situadas una de la otra a 120 m, pero separadas 40 Km de la pareja principal.

Los antiguos mapas estelares muestran a Auriga como un hombre sujetando las riendas de un caballo en su mano derecha y cargando con su brazo izquierdo a una cabra y dos pequeños niños. Los árabes nos dejaron muchas leyendas sobre el cielo y llamaron a Capella "el Conductor", porque en los atardeceres, y en las luces crepusculares, era la primera que se veía entre todas las que minutos después la rodeaban.

 

BOOTES

El Boyero - Guardian de Bueyes. Lo más destacado de la constelación es la grandiosa Arturo, que es una preciosa estrella de color amarillento que, junto con Denébola de Leo y Spica de Virgo, forman un gran triángulo equilátero. La estrella Arturo está catalogada como la alfa de la constelación. Sabemos que desde muy antiguo, a las estrellas de cada constelación, se las clasifica con las letras del alfabeto griego, empezando por la alfa, la más brillante, luego la beta , la gamma , etc.

Aparte de esta clasificación, a las estrellas más brillantes, se les asigna un nombre propio. Arturo es una de las más brillantes estrellas del cielo. Está a 36 años-luz de nosotros y se desplaza hacia el cielo del sur a razón de 2,2" por año. Por tanto cada 1.600 años recorre un arco de 1o sobre la bóveda celeste y dentro de muchos miles de años, se nos habrá escapado de nuestro hemisferio, para adentrarse en las inmensidades del hemisferio austral, después de atravesar el Ecuador.

Arturo es una estrella gigantesca. Hemos leído alguna vez que si estuviera a la distancia a la que está nuestro Sol, la veríamos con un diámetro de 15o. Siempre hemos indicado que para encontrar a Arturo, basta buscar las tres estrellas que perfilan la lanza de la Osa Mayor y siguiendo en el cielo esa curvatura llegamos sin ninguna duda a la estrella Arturo. Si siguiéramos esa línea, terminaríamos en Spica de la constelación de Virgo. Arturo, es la estrella numero tres en orden de brillo entre todas las estrellas del cielo. Su magnitud es de 0,04 y está situada a una distancia del Sol de 11 parsec.

A la izquierda de esta constelación, tenemos ese delicado círculo de estrellas de reducidas proporciones, que configuran la bellísima constelación de la Corona Boreal. Siempre utilizamos a Arturo y por supuesto a toda la constelación, para encontrar ese grupo de estrellas que, aunque se ve con esa forma tan sugestiva en la actualidad, no viajan juntas, como la hacen otras familias de estrellas, sino que cada una se mueve en diferentes direcciones, por lo que dentro de unos cuantos miles de años no se podrá reconocer a esa constelación como ahora la vemos. Es curiosa la forma de toda la constelación, que nos recuerda una grandiosa cometa que colgara del cielo.

En la mitología, Arturo significa "Guardador de bueyes" y se le recuerda porque cuidaba de los de Icaro (el que intentó volar con unas alas de cera) y que despreciando los consejos de su padre, el arquitecto Dédalo, se acercó tanto al Sol que murió al derretirse sus alas.

 

CAELUM

Buril. La incorporó al cielo Lacaille en 1752. Nicolás Luis de Lacaille, célebre astrónomo francés, trabajó en el Observatorio de París y dirigió una expedición científica al Cabo de Buena Esperanza donde permaneció cuatro años. Observó alrededor de 10.000 estrellas, con las que formó 14 constelaciones y determinó así mismo, la paralaje de la luna. En 1741, ingresó en la Academia de Ciencias y por esas fechas, escribió varios libros de Astronomía, Mecánica y Matemáticas. Murió en 1762. Construyó un observatorio en el ático del Colegio Mazarino, en el que tuvo a su cargo la cátedra de Matemáticas.

Este gran astrónomo, formó muchas de las constelaciones del sur del cielo, que incorporó a los catálogos, con nombres de herramientas de artistas y científicos y de ahí ese nombre de buril, pieza indispensable para un escultor. No es esta una constelación demasiado buscada por los aficionados a la Astronomía, pues es difícil de observar ya que sus estrellas tienen magnitudes muy altas (tienen poco brillo).

Concretamente la alfa , tan sólo tiene una magnitud de 4,5. Es una estrella doble que se encuentra de nosotros a 72 años-luz. La constelación de Buril, está situada en el hemisferio sur. Es obligado también hablar de la beta , que tan sólo tiene magnitud 5,05, es decir, que de no ser que la busquemos en una noche sin Luna o de novilunio, nos será difícil encontrarla a "ojo desnudo". Sabemos que esa magnitud, todavía la puede apreciar un ojo con agudeza visual normal (el límite es la magnitud 6), pero insistimos en que si deseamos observar esta estrella, como tantos otros puntos del cielo con poco brillo, será una herramienta indispensable el telescopio, en el que colocando las dos coordenadas ascensión recta y declinación, del astro que queramos observar en sus limbos, nos será fácil lograrlo.

 

CAMELOPARDALIS

La Jirafa. Está muy cercana al polo norte del cielo. Las estrellas que perfilan la constelación recuerdan a la figura de una jirafa. Una de sus patas queda atravesada por el Coluro de los Solsticios. Se llaman así a los dos planos que pasando por el eje PP', pasan por los equinoccios, llamándose en este caso Coluro de los Equinoccios y el que es perpendicular al anterior y pasa por los dos solsticios, se llama Coluro de los Solsticios.

Como hemos indicado en otras constelaciones, es curioso observar las inflexiones que va teniendo la constelación, para tratar de recoger todas las estrellas que están dentro de ella. Aunque casi todas las constelaciones del cielo, tienen nombres que proceden de épocas muy antiguas, esta sólo tiene tres siglos Hay personas que se inclinan a que no es una jirafa la que representa la constelación, sino el camello en que montaba Rebeca cuando buscaba a Isaac, según se puede leer en el Génesis.

 

CANCER

El Cangrejo. Podríamos decir que es la quinta constelación del Zodíaco. El pertenecer al Zodíaco es lo que hace que sea conocida, ya que por la importancia de sus estrellas, pasaría casi desapercibida.

Recordemos que habíamos definido el Zodíaco como una zona del cielo que está limitada por dos planos paralelos a la Eclíptica a ± 8o de distancia. Podemos afirmar que en efecto, no es fácil a primera vista, adivinar la forma de un cangrejo entre las estrellas que configuran la constelación. Sus estrellas, aunque poco luminosas, pueden verse a la izquierda de Cástor y Pollux, mirando hacia el sur. Sabemos que en la actualidad, debemos considerar que hay 13 constelaciones en esta zona del cielo.

Cuando el Sol tiene una longitud eclíptica de 90o (antiguamente se encontraba sobre esta constelación de Cáncer), comienza el verano en el hemisferio boreal y el invierno en el austral. Actualmente la constelación sobre la que se proyecta el Sol en esas fechas (21 de junio), no es la de Cancer, sino la de Gemini. Todo está originado, lo repetimos una vez más, por ese fenómeno de la "Precesión de los equinoccios". En esta constelación, hay un hermoso cúmulo, catalogado como el M 44, también llamado "El Pesebre".

Galileo fue el primero que se asombró al ver la densidad de estrellas que existen en esta zona del cielo. Muchas de las estrellas del mismo, observadas con telescopio, se nos desdoblan en dos, y a veces en tres, la mayor parte de un color amarillo blanquecino. Realmente este cúmulo no tiene descubridor conocido. A simple vista, el Pesebre es como una pequeña nube, grisácea. Con prismáticos es un gran espectáculo.

En algún libro hemos leído que lo que más asombra del Pesebre, es la regular distribución de sus estrellas. Son como una exposición de joyas, que buscaran un comprador, dispuestas sobre el fondo oscuro del cielo. Es bonito leer eso de que si las estrellas que forman las Pléyades en Tauro, son todas azuladas, aquí tenemos toda la variedad de colores, fijados en diamantes, topacios, rubíes y esmeraldas. Se le calcula a este cúmulo una edad de cuatrocientos millones de años. No es fácil a primera vista, como decíamos, adivinar la forma de este animal entre las estrellas situadas en la constelación. Tal vez por esto, se le conocía en Egipto como "El Escarabajo" y en la India, como "La tortuga". El Sol está dentro de esta constelación, desde el 19 de julio, hasta el 9 de agosto (unos 21 días).

Ya sabemos que los bordes de todas las constelaciones del cielo, están perfectamente delimitados, desde hace más de 70 años, en que la Unión Astronómica Internacional, se tomó el trabajo de definirlas, mediante meridianos y paralelos celestes, por lo que podemos calcular con total precisión, el momento en que entra en cada constelación y el momento en que sale de ella.

 

CANIS MAJOR

El Can Mayor. Es una constelación muy interesante de observar, tanto con telescopio o con gemelos. Acaso porque contiene a la estrella alfa, Sirio, que es la más brillante del cielo. Su magnitud es de -1,46 y está separada de nosotros una distancia de 2,7 parsec. Tiene una compañera de octava magnitud, muy difícil de ver, dado el enorme brillo de Sirio. Con 40 aumentos, se puede intentar observar ésta estrella que es conocida como Sirio B, pero siempre con gran dificultad. Fue descubierta en 1862 por Clark (Alván Jorge), óptico y astrónomo norteamericano. Se calcula que la densidad de Sirio B, es cincuenta mil veces mayor que la del agua.

Dicho de otra forma, una cucharadita de su materia, pesaría casi una tonelada. Tiene tanta materia como nuestro Sol, pero comprimida en una esfera de diámetro tres veces el de la Tierra. Las distancias angulares entre Sirio y Sirio B, oscilan entre 12" y 2". Es en el primer caso, cuando podemos intentar ver a Sirio B. Cuando está cerca, a tan sólo 2", es prácticamente imposible hacerlo. Podemos añadir, para el lector que tenga curiosidad en estos temas, que con la ayuda de unos prismáticos o de algún otro instrumento aunque sea de pocos aumentos, se puede observar a Sirio en pleno día, si se sabe donde buscarle, dada la notable cantidad de luz que irradia.

En la antigüedad, el pueblo babilónico eligió lo estrella Sirio de esta constelación a la que llamó "Estrella del Perro", por estar junto al cazador Orión y además porque al aparecer por el cielo del este, coincidía con los días más calurosos del año, se aplicaba y se sigue aplicando el calificativo de días de perros, para aquellos días en que el calor aprieta de lleno. Por esta constelación, atraviesa en su esquina noroeste, la Vía Láctea y por ello hay muchos racimos de estrellas en esta zona del cielo. El más bello es el M 41, que está a unos 4o al sur de Sirio y es fácil verlo conunos simples prismáticos, dado que su magnitud es de 4,5.

Una anécdota sobre Sirio que ocurrió hace unos años ocurre cuando un amigo le llama una noche a otro amigo por teléfono y le dice "Estoy viendo un Ovni". Al otro le extrañó que estuviera tan al alcance de las miradas un ovni y le preguntó por donde lo veía. El primero e indicó la zona y el otro, conociendo su casa imagino la ventana por la que estaba mirando que era por el sur. Sin dudarlo, pensó que lo que estaba viendo era Sirio. En efecto, la contaminación de la ciudad, el humo de las chimeneas y la imaginación del amigo, hicieron pensar que, en efecto, como él decía, estaba moviéndose en el cielo. Es el fenómeno que conocemos como centelleo, que a su vez se divide en cromático, por el que hay cambios de color, paraláctico que indica variaciones en la posición del astro y dinámico que origina variaciones en la intensidad luminosa. Todo está motivado por la atmósfera que rodea la Tierra.

En la mitología se lee, que hace miles de años en Egipto, se llamaba a Sirio "estrella Shotis". Cuando aparecía en la zona del este en el cielo, antes de salir el Sol, sabían que el río Nilo estaba próximo a desbordarse, inundando las tierras de sus orillas e inmediaciones. Sirio es una de las estrellas más próximas a nosotros, lo que explica su gran brillo.

 

CANIS MINOR

El Can Menor. Esta constelación, representa el Can Menor y junto con el Can Mayor, eran los dos perros que llevaba siempre Orión en todas sus cacerías por el cielo. Les separa la Vía Láctea. El borde sur de la constelación lo marca el plano del Ecuador. La estrella más brillante de ella es Procyon , que está situada a 11,3 años-luz de nosotros. Esta estrella Procyon o Proción, forma con Sirio y Betelgeuse un triángulo en el cielo casi equilátero.

Ya hemos hablado de Sirio en el Can Mayor y de Betelgeuse en Orión. Proción, ocupa en orden de brillo el número 8, entre las estrellas más luminosas del cielo con una magnitud de 0,38. En el año 1840 Bessel, comprobó en Proción una periodicidad de 40 años en su movimiento propio y demostró que se debía, a la presencia de una compañera que giraba a su alrededor y que se observó por primera vez en ese año, con el telescopio del observatorio de Lick. La magnitud de esta estrella es de tan solo 10,5 y por tanto es difícil de observar con telescopio, al estar además tan solo a 5", de la estrella principal.

Hay leyendas muy bonitas de las dos constelaciones. La estrella Proción, significa "Perro Guía". Se le dió este nombre porque aparece siempre antes que Sirio, en el borde de la Vía Láctea. Una antigua leyenda árabe, decía que Sirio y Proción, eran dos hermanas de un príncipe joven, que se casó y viajó lejos, al sur del cielo. Ellas le siguieron, pero sólo la mayor fue lo suficientemente fuerte, para poder atravesar El Gran Río, o sea, la Vía Láctea. La más joven, Proción, se quedó en la otra orilla.

 

CAPRICORNIO

Capricornio. Es la constelación número doce del Zodíaco. Ya sabemos que hay trece por las que el Sol atraviesa, en su caminar aparente alrededor de la Tierra. El Sol está dentro de Capricornio, desde el 19 de enero, hasta el 16 de febrero (unos 29 días). Es interesante para el lector, saber que cuando el Sol lleva recorridos 270o en su movimiento aparente alrededor de la Tierra, a partir del paso por el equinoccio de primavera, y estamos más o menos en el 21 de diciembre, se dice que el Sol está en el Trópico de Capricornio, también llamado Solsticio de invierno. Sin embargo, la constelación sobre la que se encuentra en esas fechas no es Capricornio, sino Sagitario.

La constelación está en el hemisferio austral y a pesar de que la vemos mal desde nuestras latitudes, la estrella (alfa) sí podemos admirarla ya que es doble y sus dos componentes, están separadas unos 6'. La más brillante de las dos, está a 300 años-luz. Las dos son a su vez dobles, por lo que podemos decir que se trata de una "doble doble".

En estas fechas, se encuentra sobre esta constelación, el super-gigante de los planetas del Sistema Solar, Júpiter. Algún día hablaremos de él. Pero sí querría aprovechar para decir que es ese grandioso planeta, que durante todo este otoño y el invierno, nos ha acompañado en las noches, con ese brillo tan fantástico. Es ese planeta que visto sólo con unos prismáticos, podemos apreciar a su alrededor los cuatro satélites galileanos. Acaso no veamos los cuatro, pero podremos gozar de su observación. Los cuatro satélites, los descubrió Galileo, que todos sabemos fue el primer astrónomo que tuvo la fortuna de tener en sus manos un telescopio. Sus nombres son: Io, Ganímedes, Calisto y Europa. Realmente, estamos en un otoño, que va a ser especial, por la cantidad de planetas que tenemos ante nuestras miradas. Podemos ver los ocho que junto con la Tierra, forman toda nuestra familia próxima, que gira alrededor del Sol.

La Mitología nos habla de que en otros tiempo se pensó que toda esta parte del cielo del sur, era un gran mar. Varias constelaciones que vemos, representan grupos de extrañas criaturas marinas. Una vieja leyenda dice cómo el dios Pan un d&iaicute;a saltó al río Nilo. Para diversión de los que le observaba, se transformó en un curioso animal con cabeza de cabra y cola de pez. Así se quedó en el cielo para siempre.

 

CARINA

La Quilla. Esta es una de las tres constelaciones en que se desgajó la gran constelación del cielo austral, Argo Navis. Está situada próxima al polo sur del cielo y por tanto no nos está permitida su observación. Es una constelación muy grande y por una de sus esquinas atraviesa la Vía Láctea, por lo que en esa zona, vista con telescopio, tendremos puntos de gran belleza. La estrella Canopus, es la alfa de la constelación, con magnitud menos 0,72 y es la segunda estrella del cielo en cuanto a brillo (después de Sirio).

En esta zona, apareció una "nova" que hoy es la estrella beta y que fue de brillo variable durante el siglo XIX. En el año 1.827, alcanzó la primera magnitud y en 1.843 llegó a menos 1. Actualmente es de 7a. magnitud. Hay un cúmulo el Eta Carinae, también llamado "El Ojo de Cerradura", que podemos admirar con un pequeño telescopio.

En muchos libros, aparece fotografiado el cúmulo, lo que se ha hecho fácilmente, desde el observatorio de Cerro Tololo en Chile, que es uno de los observatorios mejor situados en el mundo entero, para la observación de los astros. Se encuentra en la cordillera de los Andes y la proximidad al desierto de Atacama, contribuye a que sea un lugar ideal para la instalación de un observatorio. La latitud geográfica del mismo, es de menos 30o lo que le permite la observación de interesantes objetos astronómicos del hemisferio sur. En este observatorio, hay instalados varios telescopios con aberturas de hasta 4 metros. Lo que hemos dicho de las condiciones magníficas del lugar en que está emplazado este observatorio de Cerro Tololo, podemos igualmente hablarlo, respecto a las que reúnen los observatorios que tenemos instalados en suelo español. Nos referimos al observatorio de Calar Alto, en la Sierra de Filabres en Almería y a los que tenemos en la isla de la Palma en las Islas Canarias.

En el siguiente artículo: Cassiopea, Centaurus, Cepheus, Cetus, Chamaleon, Circinus, Columba, Coma Berenices, Corona Borealis, Corvus, Crater, Crux, Cygnus, Dorado, Draco, Equuleus, Eridanus.