Desde el punto de vista óseo, nuestra cabeza está formada básicamente por dos zonas: el cráneo y los huesos de la cara. El cráneo nos sirve para proteger a casi todo el sistema nervioso central, exceptuando a la médula. Los huesos de la cara, por su parte, dan soporte a la nariz y a toda la cavidad nasal, a los ojos y al aparato masticador.
El cráneo está compuesto por el hueso frontal, que sirve de base del cráneo y se ubica entre los dos parietales y parte de los temporales. Por detrás, está el hueso occipital, que es la única unión entre la cabeza y la columna vertebral. Luego están los dos maxilares, superior e inferior, que permiten los movimientos de masticación, pero solo se mueve el inferior. Y, finalmente, están las cavidades orbítales (de los ojos) y la cavidad nasal