El Descubrimiento de America

La frase descubrimiento de América tal vez esta mal empleada, ya que se tiene registro de viajes anteriores al de Colon, además de que se cree que parte de la población de la América precolombina llego a América desde África cruzando el estrecho de bering. La frase se usa para referirse a la primera llegada de España a América con consecuencias históricas.

En este tiempo existía en los reinos de la península ibérica un gran afán expansionista, desde que comenzó la reconquista de su territorio a los pueblos Árabes. En Castilla, para conservar el poderío de las familias, la herencia familiar era para el primogénito. A los demás hijos, solo les quedaba el monasterio o la milicia si querían sobresalir, ganando honor, riqueza y tierra de los árabes. Al terminar la reconquista, las tierras para conquistar se terminaron y los hijos sin herencia se vieron obligados a buscar tierra y riquezas fuera de su patria, convirtiéndose en descubridores y conquistadores.

Este afán de expansión, no fue exclusivo de Castilla; Portugal y Aragón: los otros reinos peninsulares, tenían sus propios planes ya bien elaborados. Al terminar de recuperar sus territorios de los árabes, los tres dirigieron sus miradas en la misma dirección: Oriente, las llamadas Indias. Portugal abrió el camino a las Indias por África y Aragón quería hacerlo a través del Mediterráneo.

Debido a un acuerdo explícito con Portugal (el Tratado de Tordesillas). Castilla no competiría por nuevos territorios en el mediterráneo, que se reservaba Aragón (que debido también a este acuerdo no pudio ir a América hasta el siglo XVIII).

Otras cortes europeas se apuntaron al expansionismo: Francia, Inglaterra y otras monarquías, desarrollaron su poderío naval, y dedicaron sus flotas a la conquista de nuevas tierras. América, luego del “descubrimiento”, provocó no pocos rozamientos y guerras entre ellas.

Es importante recalcar que, fue el desarrollo de las naves marítimas, lo que permitió descubrir nuevas tierras y océanos. La Armada castellana era, desde hacia tiempo, la más poderosa de Europa, pues la defensa de las costas de nuevas invasiones árabes era primordial. Los barcos sufren grandes transformaciones con la incorporación de la pesadaartillería, el crecimiento de los alcázares y los aparejos.

La Carabela y la Carraca, estuvieron entre los primeros veleros oceánicos. Dos de los buques de Colón, La Pinta y La Niña, eran carabelas. La Santa María, era una carraca, aunque usualmente se le confunde con carabela. También carracas eran los buques de Vasco de Gama, en su ruta a la India y las naves de Fernando de Magallanes, explorador del Pacífico.

El timón vertical colocado a popa y la brújula, unidas a otras innovaciones técnicas y a la audacia de grandes exploradores españoles y portugueses, que muchas veces suplían con su curiosidad y arrojo la falta de apoyo de los gobiernos, se expandió el conocimiento del mundo y se abrieron al hombre europeo nuevas rutas comerciales y de conquista. Dejando en un segundo plano las históricas rutas mediterráneas. Prosperaron puertos como Sevilla, Lisboa, Bilbao, Nantes, La Rochela, Le Havre, Bristol o Southampton, convirtiéndose en los de mayor tráfico y donde convergían mercaderes de toda Europa.

Las naves que zarparon con colon hacia el Nuevo Mundo, fueron las siguientes:

La Niña: perteneciente a los hermanos Pinzon, esta carabela de velas latinas carecía de rizos en las velas, por lo que no era posible reducir las velas en caso de intenso vientos. Con las jarcias enganchadas en los costados. “La Niña” carecía de castillo de proa aunque su alcázar era pequeño. Estuvo en los tres primeros viajes de Colón y recorrió en estos más de 25.000 millas náuticas.

La Pinta: una carabela nórdica de velas cuadradas con un velamen sencillo. Fue alquilada por colon, su principal característica era su gran velocidad, en la bitácora de colon escribe que una noche alcanzo los 11 nudos. La velocidad que alcanza un carguero de la actualidad.

La Santa María: en realidad no era una carabela, sino una carraca (nao en la jerga náutica española de la época) de tres palos. podía llevar una carga de 51 toneladas. El palo mayor, con dos velas cuadradas: una grande con una cruz roja en el centro y una vela de gavia. La “Santa María” se perdió en aguas del Caribe durante el primer viaje.


Los Viajes de Colon

El 3 de agosto de 1492 Colón zarpo del puerto de Palos, en la ría de Tinto, con las carabelas "Pinta" y "Niña" y con la nao "La Gallega" rebautizada como "Santa María". Aunque hasta el 6 de septiembre estuvo en las Islas Canarias, específicamente en La Gomera (visitando a Beatriz de Bobadilla, señora de la isla) y en Gran Canaria reparando el timón de la Pinta.

Para el 12 de octubre, la tripulación estaba un poco mas que inquieta por la larga travesía sin llegar a ninguna parte, y justo antes del motín, el grumete Rodrigo de Triana, dio el grito de: Tierra a la vista. Llegaron a una isla llamada que los nativos llamaban Guanahaní, a la que bautizó como San Salvador, estaba en el archipiélago de las Bahamas. También desembarcó en la isla de Cuba y la de Haití. Regresó al puerto de Palos el 15 de marzo de 1493.Ese mismo año zarpo nuevamente en un segundo viaje para explorar y colonizar los territorios descubiertos. En este viaje desembarca en la isla de Puerto Rico el 19 de noviembre. Un tercer viaje zarpa el 30 de mayo de 1498 llegando al continente americano. En su cuarto y último viaje, emprendido de 1502 a 1504, exploró las actuales Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

Españoles y portugueses se ocuparon de trazar mapas y estudiar las nuevas tierras, pero los siglos XVIII y XIX, fueron los más importantes para la labor científica e investigadora. Las grandes potencias asumieron ahora la misión de conocer todas las costas e islas ignotas del planeta, estudiar las corrientes marinas, los ciclos de los vientos o la temperatura de las aguas. Es durante esta etapa dorada de la navegación, cuando el mapa geográfico del mundo adquiere su verdadera fisonomía. El Océano Pacífico, el gran desconocido, y los mares polares fueron los que atrajeron la atención de los navegantes y científicos. El peso mayor fue llevado por una clase de marinos muy abundantes en ese periodo: los marinos científicos.

Entre las grandes misiones científicas de la época, figuran las de los españoles Malaspina, Jorge Juan y Churruca que exploraron las costas americanas y del Pacífico; las francesas de Bougainville, Perón, Freycinet o d'Urville; las inglesas de Porter, Cook o Ross; las rusas de Makarov, Kotzbue, Kruzenstein o Bellingshausen; las alemanas de Hensen o Cansen.