Los Felinos

Los félinos son mamíferos exclusivamente carnívoros que viven como predadores altamente especializados. Los colmillos los tienen muy desarrollados, capaces de matar a sus víctimas de una mordida. Sus ojos están adaptados a grandes cambios lumínicos, lo que también les permite cazar de noche. Su olfato es agudísimo. Las zarpas de sus patas están provistas de almohadillas –para caminar sin hacer ruido– y de uñas largas, afiladas y completamente retráctiles (exceptuando al guepardo). Con todo esto son los animales más perfectamente adaptados al régimen carnívoro y la caza. Entre sus costumbres están la caza solitaria o en grupos familiares, asearse la cara con las zarpas delanteras y afilarse las uñas. La mayoría de los félidos son monógamos (un macho con una sola hembra). Excepto por Antártida, Oceanía y algunas islas menores, su distribución natural comprende todo el mundo.

En los felinos tenemos a los gatos y las panteras; el gato doméstico y el majestuoso león entre ellos.

Existen en todos los continentes gatos salvajes; así, el gato salvaje europeo (bastante afín al gato montés sudamericano) es más grande y robusto que el gato doméstico; tiene pelo atigrado, ojos y cabeza más anchos, la cola más larga; es arborícola, pero vive también en madrigueras que quita a zorros o tejones. Se alimenta de presas pequeñas y, si el hombre lo ataca o acorrala, puede ser peligroso. Se creia que este animal había dado origen al gato doméstico. Sin embargo, lo más probable es que este último tenga su origen en los gatos salvajes de Libia. El gato líbico es el verdadero “gato con botas”, pues su pelo grisáceo atigrado, se hace blanquecino en la parte inferior de las patas, como si el animal estuviera calzado. Por figuras encontradas en Egipto que datan desde el año 1800 a. C. se sabe que los egipcios tenían ya domesticado un gato presumiblemente de origen líbico; animal sagrado para ellos. Sin embargo en Occidente la presencia del gato doméstico es relativamente reciente. El hermoso gato de Angora sólo se introdujo en Europa por el siglo XVI; es una variedad de los gatos persas de largo pelo, quizá descendientes del gato salvaje de la estepa asiática. Los gatos siameses, de pelo color café con leche, ojos celestes y un maullido especial, proceden efectivamente de Siam, y se sospecha que desciendan de un tipo de gato de Borneo. Por último, señalaremos que existen gatos sin cola, en China, Crimea, en la isla irlandesa de Man; este último se caracteriza por tener las patas posteriores algo más largas.

Los géneros de fieras de este orden están amenazados de extinción, por la manera irracional y tenaz con que se le ha dado caza desde hace siglos –no tanto quizá por su peligrosidad, como por deporte. El tigre es el que mejor se conserva, en su dominio asiático, que comprende la zona situada entre la zona meridional de Siberia al norte y las islas de Java y Sumatra al sur, los montes Cáucasos al oeste y el océano Pacífico al este. En cambio el león, tanto el asiático como el africano, corre muy serio peligro. El león asiático habitaba durante la Edad Media en Siria, Mesopotamia, Persia y casi toda la India; actualmente sólo quedan unos pocos centenares en Persia, en la zona entre India y Afganistán, y en las junglas del sur de la India (en este último país se calcula que subsisten apenas unos 200 individuos). El león africano no corrió mejor suerte: el del norte está extinguido en Marruecos y escasea ya en Argelia; el del sur estaba por extinguirse, cuando, principalmente los belgas, crearon hermosos parques nacionales, donde la caza está prohibida absolutamente y los animales autóctonos, inclusive las fieras, pasean en absoluta libertad. Hay hermosas carreteras para vehículos, y especies de hosterías, de trecho en trecho, protegidas por alambradas, para proveerse y reposar los viajeros y turistas; pero, evidentemente, no deja de ser peligroso andar a pie por semejante “jardín zoológico”. Bien es cierto que los félidos no atacan normalmente al hombre, mientras no sean agredidos por éste; al contrario, lo rehuyen. Las excepciones se dan sobre todo en animales viejos, especialmente tigres, que han tenido ocasión de probar el gusto de la sangre humana.

Por otro parte las panteras, suelen tener un tamaño mucho mayor que el del resto de félidos y una musculatura y fuerza más desarrolladas, ya que se tratan en su mayoría de los depredadores dominantes en sus hábitats. Salvo el león (Panthera leo), todos son animales predominantemente solitarios. En las panteras el hueso hyoid en la base de la lengua ha evolucionado a una estructura cartilaginosa que les permite rugir, aunque también pueden maullar. En los gatos el hueso permanece, que les permite maullar pero carecen de la flexibilidad requerida para rugir, aunque el Gato de Patas Negras sí puede rugir. El rugido de un león puede ser escuchado por una persona a una distancia de 5 km.

El guepardo, el animal terrestre más veloz de nuestros días. No se le considera un gato ni tampoco una pantera porque no puede retraer las uñas como lo hacen sus parientes. Pero es un felino.