La Revolución Mexicana fue un movimiento armado, social y cultural. El movimiento tuvo gran impacto en los círculos obreros, agrarios y anarquistas a nivel internacional pues la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917 fue la primera en el mundo en reconocer las garantías sociales y los derechos laborales colectivos.
La lucha armada comenzo a raiz del fraude electoral perpetrado en 1910 por el General Porfirio Díaz Mori, quién se había mantenido casi ininterrumpidamente en la presidencia de México desde 1876. La presidencia de Díaz se había caracterizado por impulsar la industrialización y pacificación del país a costa de la sobreexplotación de las clases campesina y obrera, concentrando la riqueza, el poder político y el acceso a la educación en un puñado de familias latifundistas y en empresas de origen extranjero.
Desde principios del siglo XX, el gobierno del general Porfirio Díaz había empezado a mostrar síntomas de descomposición tanto en el campo, donde el malestar era generalizado, como en el sector obrero; prueba de ello fueron las huelgas de Cananea en 1906 y Río Blanco al año siguiente.
Había también cierta disidencia política organizada, como la del Partido Liberal Mexicano, cuyo programa influyó decisivamente en el movimiento revolucionario iniciado en 1910.
En las elecciones de 1910 Díaz había tenido como adversario a Francisco I. Madero, un acaudalado empresario educado en el extranjero que simpatizaba con las reformas sociales que desde hacía varios años eran promovidas por intelectuales como Ricardo Flores Magón.
El presidente Díaz afirmó en 1908 que consideraba al país apto para la vida democrática, que no vería mal la aparición de partidos políticos, y que no pensaba reelegirse. Estas declaraciones posibilitaron la participación política de muchas organizaciones de carácter liberal. En el mismo año, Francisco I. Madero publicó su libro La Sucesión Presidencial en 1910. El Partido Nacional Democrático; participó en la creación del Partido Nacional Antireeleccionista y, posteriormente, postulado como candidato a la Primera Magistratura, recorrió la República fundando clubes políticos y haciendo labor proselitista para las elecciones de junio de 1910.
Díaz mandó arrestar a Madero durante su campaña en Monterrey, mientras Diaz se reelegia nuevamente como Presidencia. Madero logro huir y se refugio en Texas, donde redactó el Plan de San Luis, donde declaraba nulas las elecciones de 1910 y desconocia al gobierno de Díaz, exigiendo la restitucion a los indígenas las tierras incautadas por la Ley de baldíos, y bajo el lema "Sufragio efectivo. No reelección" convocaba al pueblo mexicano a levantarse en armas el 20 de noviembre de 1910.
Diversos rebeldes y caudillos populares respondieron al llamado, se llevaron a cabo levantamientos en Durango, San Luis Potosí, Veracruz y Chihuahua. pero nunca formaron un movimiento homogéneo ni compartieron los mismos ideales. Lo mismo peleaban campesinos indígenas encabezados por Emiliano Zapata, que las tropas del forajido Francisco Villa, que extendió los conflictos hasta el territorio de los Estados Unidos. La lucha contra el ejército federal se extendió por todo el país pero duraria poco, pues el presidente Díaz renunciaría cinco meses después. Tras su caída se inició una lucha fraticida entre rebeldes e ideologías que costaría un millón de vidas, el 10% de la población total de aquella época.
El 8 de mayo de 1911 las fuerzas revolucionarias toman Ciudad Juárez, y el día 21 se firman los tratados que llevan su nombre. Pocos días después, Porfirio Díaz renuncia; se formó un gobierno provisional y Francisco León de la Barra fue nombrado Presidente Interino, llama a nuevos comicios para el 15 de octubre, en los cuales resultan ganadores Madero y José María Pino Suárez, por lo que el 6 de noviembre asumen sus cargos. Algunos grupos que apoyaron inicialmente a Madero, como los revolucionarios del Sur, bajo la dirigencia de Emiliano Zapata, mostraron su inconformidad con la plataforma de gobierno del Presidente, y mediante el Plan de Ayala se levantaron en armas. Asimismo, algunos elementos porfiristas se inconformaron y trataron de sublevarse. Poco después Félix Díaz, Bernardo Reyes y Manuel Mondragón tramaron una conspiración, a la cual se uniría Victoriano Huerta que dio inicio en febrero de 1913, en la cual Madero y Pino Suárez fueron aprehendidos, obligados a firmar sus renuncias y, posteriormente, asesinados; a esos acontecimientos se les denominó la Decena Trágica. El efímero gobierno maderista había sido incapaz de pacificar el país y los caudillos enfocaron la lucha en contra del nuevo gobierno.
De conformidad con lo observado por la constitución de 1857, el Secretario de Relaciones Exteriores, licenciado Pedro Lascuráin, asumió la presidencia, aunque pocos minutos después renunciaría para dejar a huerta el camino libre.
Venustiano Carranza, el gobernador del norteño estado de Coahuila formó el Ejército Constitucionalista con miras a pacificar el país adoptando la mayor parte de las demandas sociales esgrimidas por los rebeldes e integrándolas a una nueva Constitución de corte progresista. Pero su deseo de pacificar el país probó ser más fuerte que su habilidad para solucionar los problemas que habían dado origen a la violencia, así que uno a uno fue asesinando a los rebeldes del movimiento. finalmente obligó a Huerta a renunciar el 15 de julio del año siguiente.
El 19 de septiembre de 1916, Carranza, quién se encontraba en la capital desde el mes de abril, convocó a un Congreso General que sesionó en Querétaro. Los debates y sesiones de ese Congreso culminaron con la elaboración de la Constitución de 1917, la cual fue promulgada el 5 de febrero de ese año, y entró en vigor el día 1 de mayo, fecha en la cual también Carranza asumió constitucionalmente la Presidencia de la República.
Del 10 de octubre al 13 de noviembre de 1914 funcionó la Convención de Aguascalientes para resolver los problemas suscitados en torno al futuro de la Nación. En ella se acordó el cese de Carranza como Primer Jefe encargado del Poder Ejecutivo, y se nombró Presidente Provisional al general Eulalio Gutiérrez; resoluciones que Carranza desconoció. El desacuerdo entre Carranza y la Convención derivó en la existencia de dos gobiernos: el carrancista, instalado en Veracruz y el convencionista, establecido en la capital de la República. En enero de 1915, Roque González Garza reemplazó a Eulalio Gutiérrez en la Presidencia del gobierno convencionista y el 10 de junio fue sustituido por el general Francisco Lagos Cházaro. Durante este período, las tropas carrancistas y las de la Convención (que eran principalmente villistas) tuvieron varios enfrentamientos, pero estas últimas siempre fueron derrotadas.
El gobierno de Carranza duró poco. El general Álvaro Obregón, quien se había desempeñado en la primera etapa de su gobierno como Ministro de Guerra y Marina, se sublevó al verse en desventaja en su lucha por la candidatura oficial en las próximas elecciones federales y le dio muerte el 21 de mayo de 1920. Obregón asumió el poder y demostró no sólo ser un hábil militar, pues terminó de pacificar la mayor parte del país, sino un hábil político que fomentó la creación y a la vez se hizo del apoyo de múltiples sindicatos y centrales obreras. Fue sucedido por el también general Plutarco Elías Calles, quien promovería algunas leyes anticlericales que provocarían la Guerra Cristera y fundaría el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que se mantendría en la presidencia de la República por más de setenta años. Aunque la reelección estaba expresamente prohibida por la Constitución de 1917, Obregón consiguió hacerlo en 1928 pero fue asesinado por un extremista católico antes de tomar posesión del cargo.
Desde una perspectiva histórica se podría señalar que el triunfo revolucionario no fue total, no cumplio con las aspiraciones de todos los grupos que la apoyaron, como las de los campesinos sin tierras.
Las explicaciones que se han dado sobre las causas de la revolución son muy variadas, y así se la presenta como un movimiento político que intentó romper la situación de bloqueo a la que había conducido el porfiriato; o como un movimiento social, que intentó dar respuesta a las reclamaciones de los campesinos sin tierras; o como un movimiento regional, que intentó equilibrar el papel de las nuevas zonas en ascenso beneficiadas por la expansión económica, como la frontera norte, en detrimento de la Ciudad de México.